El poder del voto puertorriqueño, 27 de octubre, 2014

El poder del voto puertorriqueño, 27 de octubre, 2014
Hernán Padilla

No debe pasarse por alto la importancia de los comicios del próximo 4 de noviembre para elegir los 435 miembros del Congreso y aproximadamente un tercio de los Senadores en los 50 Estados de la Unión.

Puerto Rico no disfruta de la igualdad de derechos constitucionales que tienen nuestros conciudadanos: en representación de Puerto Rico solo disponemos de un delegado sin voto ante el Congreso. Si bien el cargo de Comisionado Residente fue un importante paso para integrarnos a los procesos legislativos nacionales, jamás será satisfactorio cuando sin nuestra plena participación se aprueban las leyes que impactan a Puerto Rico.

El estatus político que ha regido al pueblo de Puerto Rico desde el 1898 es uno de inferioridad ciudadana que priva a los puertorriqueños de la dignidad y los poderes políticos todo Estado de la Nación y el derecho a elegir cinco Congresistas y dos senadores que representen los intereses de Puerto Rico en condición de igualdad.

El discrimen que impera bajo el ELA-colonial le niega a los puertorriqueños uno de los derechos más preciados de la democracia: votar y elegir al gobierno que aprueba las leyes y los presupuestos, establece los reglamentos, y determina la política pública que afecta la vida de los ciudadanos.
Cansados de la condición de inferioridad que no nos permite ser considerados “iguales”, el pueblo de Puerto Rico revocó el consentimiento de los gobernados y se expresó claramente en favor de la estadidad, y como consecuencia de ese reclamo, se ha intensificado la lucha por la igualdad en toda la Isla y la Nación.

El ímpetu con que se discuten las diversas estrategias para acelerar el proceso para resolver el estatus de Puerto Rico demuestra que el pueblo está preparado para asumir los mismos deberes y derechos que posee un Estado de la Unión.

Entre dichas estrategias es imperiosa una mayor participación en la política nacional. Las elecciones de noviembre determinarán la composición del Congreso y Senado federal y con ello el rumbo de la política nacional.

La contienda eleccionaria nacional se centra en los partidos Demócrata, Republicano y candidatos independientes. Aunque no disfrutamos el derecho al voto, en la Isla existen organizaciones adscritas a los partidos nacionales, además de entidades no parodistas como Igualdad y otras, que garantizan tanto una lucha bipartidista como no partidista por la Estadidad. Igualmente importante, hoy día, más de 4 millones de ciudadanos de extracción puertorriqueñas que residen en los estados tienen el poder del voto.

Una encuesta reciente entre los boricuas votantes del centro de Florida arrojó que los encuestados ven con buenos ojos a los candidatos que se expresan a favor de que el Congreso resuelva el Estatus, respaldan un referéndum auto-ejecutable si votan a favor de la estadidad y que Puerto Rico se convierta en un estado con dos Senadores y cinco Congresistas.

El 81% de los encuestados expresan que sentirían orgullo si Puerto Rico se convierte en estado, el 76% consideran importante que el Congreso y el Presidente tomen acción para “resolver” el estatus de Puerto Rico, y 64% favorece la estadidad sobre una republica independiente o independiente y asociada.

Los resultados de esta encuesta constituyen otro argumento poderoso para defender la estadidad a nivel nacional. Aunque no tenemos derecho al voto el 4 de noviembre, si tenemos la determinación de motivar a los candidatos a que apoyen la Estadidad para Puerto Rico.

Es pues, imperioso que los residentes de la Isla urjan a los puertorriqueños que viven y ejercen su derecho al voto en los estados, a apoyar aquellos candidatos que se comprometan con defender el derecho a la igualdad plena y sin limitaciones para los puertorriqueños.

Yo voto en Florida y respaldaré a aquellos candidatos que se identifiquen abiertamente con nuestro legítimo derecho a la igualdad

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Lista de Congresitas que apoya HR 2000

A continuación la lista de Congresistas que apoyan el HR 200 para
resolver el estatus de PR o defienden la Estadidad para Puerto Rico

Como verán, no estan los nombres de Luis Gutierrez y Nydia Velázquez,
quienes disfrutan de todos los derechos de ciudadanos americanos,
pero se oponen a que los puertorriqueños y otros ciudadanos americanos
en Puerto Rico tengan los mismos derechos Constitucionales y beneficios que ellos.

1. Y 2 En New York, recomiendo a Jose Luis Fernandez contra Nydia Velazquez,
y en Chicago 4th Dist a Hector Concepcion contra Luis Gutierrez.

3. De la misma manera RECOMENDAMOS, en el Dtto 17 d Ca ((San José) votar p Ro Khanna(D) VS Congresista(D) Mike Honda q se opone ferozmente a la ESTADIDAD.

4. Joe Fuentes recomienda a Carlos Curbelo (R) en Miami, Alex Mooney en West Virginia y Elise Stefanik en NY y confirma que los tres defienden Estadidad

5. Kenneth McC recuerda que Joe Garcia en Miami endosó HR2000 y defiende Estadidad.

6. En cuanto a Senadores, recordamos que 2/3 NO estan en este periodo eleccionario. Nuestro trabajo será convencerlos a que defiendan estadidad o neutralizarlos.

Lista de Sponsors del HR 2000

Sponsors HR 2000
•Democratic [119]
•Republican [12]
Rep. Hoyer, Steny H. [D-MD-5]*
Rep. Young, Don [R-AK-At Large]*
Rep. Serrano, Jose E. [D-NY-15]*
Rep. King, Peter T. [R-NY-2]*
Rep. Miller, George [D-CA-11]*
Rep. Ros-Lehtinen, Ileana [R-FL-27]*
Rep. Wasserman Schultz, Debbie [D-FL-23]*
Rep. Rangel, Charles B. [D-NY-13]*
Rep. Waxman, Henry A. [D-CA-33]*
Rep. Kaptur, Marcy [D-OH-9]*
Rep. Engel, Eliot L. [D-NY-16]*
Rep. Faleomavaega, Eni F. H. [D-AS-At Large]*
Rep. Norton, Eleanor Holmes [D-DC-At Large]*
Rep. Brown, Corrine [D-FL-5]*
Rep. Mica, John L. [R-FL-7]*
Rep. Hastings, Alcee L. [D-FL-20]*
Rep. Fattah, Chaka [D-PA-2]*
Rep. Kind, Ron [D-WI-3]*
Rep. Crowley, Joseph [D-NY-14]*
Rep. Diaz-Balart, Mario [R-FL-25]*
Rep. Grijalva, Raul M. [D-AZ-3]*
Rep. Bordallo, Madeleine Z. [D-GU-At Large]*
Rep. Ellison, Keith [D-MN-5]*
Rep. Castor, Kathy [D-FL-14]*
Rep. Fudge, Marcia L. [D-OH-11]*
Rep. Schock, Aaron [R-IL-18]*
Rep. Sablan, Gregorio Kilili Camacho [D-MP-At Large]*
Rep. Deutch, Theodore E. [D-FL-21]*
Rep. Polis, Jared [D-CO-2]*
Rep. Grayson, Alan [D-FL-9]*
Rep. Wilson, Frederica S. [D-FL-24]*
Rep. Garcia, Joe [D-FL-26]*
Rep. Shea-Porter, Carol [D-NH-1]*
Rep. Clarke, Yvette D. [D-NY-9]
Rep. Harris, Andy [R-MD-1]
Rep. Tonko, Paul [D-NY-20]
Rep. Frankel, Lois [D-FL-22]
Rep. Butterfield, G. K. [D-NC-1]
Rep. DeGette, Diana [D-CO-1]
Rep. Costa, Jim [D-CA-16] Rep. Kirkpatrick, Ann [D-AZ-1]
Rep. Green, Gene [D-TX-29] Rep. Welch, Peter [D-VT-At Large]
Rep. Tsongas, Niki [D-MA-3]
Rep. Conyers, John, Jr. [D-MI-13]
Rep. Pastor, Ed [D-AZ-7]
Rep. Farr, Sam [D-CA-20]
Rep. Jackson Lee, Sheila [D-TX-18]
Rep. Perlmutter, Ed [D-CO-7]
Rep. Connolly, Gerald E. [D-VA-11]
Rep. Pingree, Chellie [D-ME-1]
Rep. Murphy, Patrick [D-FL-18]
Rep. Ruppersberger, C. A. Dutch [D-MD-2]
Rep. Capuano, Michael E. [D-MA-7]
Rep. Nadler, Jerrold [D-NY-10]
Rep. Sires, Albio [D-NJ-8]
Rep. Cuellar, Henry [D-TX-28]
Rep. Eshoo, Anna G. [D-CA-18]
Rep. Rahall, Nick J., II [D-WV-3]
Rep. Walz, Timothy J. [D-MN-1]
Rep. Moran, James P. [D-VA-8]
Rep. Langevin, James R. [D-RI-2]
Rep. Schrader, Kurt [D-OR-5]
Rep. Schwartz, Allyson Y. [D-PA-13]
Rep. Lowenthal, Alan S. [D-CA-47]
Rep. Cole, Tom [R-OK-4]
Rep. Thompson, Mike [D-CA-5]
Rep. Tierney, John F. [D-MA-6]
Rep. McGovern, James P. [D-MA-2]
Rep. Van Hollen, Chris [D-MD-8]
Rep. Quigley, Mike [D-IL-5]
Rep. Johnson, Henry C. “Hank,” Jr. [D-GA-4]
Rep. Cicilline, David N. [D-RI-1]
Rep. Lee, Barbara [D-CA-13]
Rep. Larson, John B. [D-CT-1]
Rep. Lewis, John [D-GA-5]
Rep. Brady, Robert A. [D-PA-1]
Rep. Price, David E. [D-NC-4] Rep. Vargas, Juan [D-CA-51]
Rep. Peters, Gary C. [D-MI-14]
Rep. Capps, Lois [D-CA-24]
Rep. McDermott, Jim [D-WA-7]
Rep. Jeffries, Hakeem S. [D-NY-8]
Rep. Cummings, Elijah E. [D-MD-7]
Rep. Meeks, Gregory W. [D-NY-5]
Rep. Johnson, Eddie Bernice [D-TX-30]
Rep. Huffman, Jared [D-CA-2]
Rep. Castro, Joaquin [D-TX-20]
Rep. Marino, Tom [R-PA-10]
Rep. Pascrell, Bill, Jr. [D-NJ-9]
Rep. Clyburn, James E. [D-SC-6]
Rep. Higgins, Brian [D-NY-26]
Rep. Doggett, Lloyd [D-TX-35]
Rep. Hahn, Janice [D-CA-44]
Rep. Gallego, Pete P. [D-TX-23]
Rep. Napolitano, Grace F. [D-CA-32]
Rep. Blumenauer, Earl [D-OR-3]
Rep. Gabbard, Tulsi [D-HI-2]
Rep. Owens, William L. [D-NY-21]Rep. Thompson, Bennie G. [D-MS-2]
Rep. Bishop, Timothy H. [D-NY-1]
Rep. Cardenas, Tony [D-CA-29]
Rep. Ribble, Reid J. [R-WI-8]
Rep. DeLauro, Rosa L. [D-CT-3]
Rep. Davis, Susan A. [D-CA-53]
Rep. Ruiz, Raul [D-CA-36]
Rep. Vela, Filemon [D-TX-34]
Rep. Carney, John C., Jr. [D-DE-At Large]
Rep. Negrete McLeod, Gloria [D-CA-35]
Rep. Speier, Jackie [D-CA-14]
Rep. Israel, Steve [D-NY-3]
Rep. Payne, Donald M., Jr. [D-NJ-10]
Rep. Issa, Darrell E. [R-CA-49]
Rep. Scott, Robert C. “Bobby” [D-VA-3]
Rep. Schiff, Adam B. [D-CA-28]
Rep. Larsen, Rick [D-WA-2]
Rep. McNerney, Jerry [D-CA-9]
Rep. Delaney, John K. [D-MD-6]
Rep. Carson, Andre [D-IN-7]
Rep. Horsford, Steven A. [D-NV-4]
Rep. Chu, Judy [D-CA-27]
Rep. Waters, Maxine [D-CA-43]
Rep. Labrador, Raul R. [R-ID-1]
Rep. Cleaver, Emanuel [D-MO-5]
Rep. Sanchez, Linda T. [D-CA-38]
Rep. Cartwright, Matt [D-PA-17]
Rep. Matsui, Doris O. [D-CA-6]
Rep. Hanabusa, Colleen W. [D-HI-1]
Rep. Ryan, Tim [D-OH-13]
Rep. Veasey, Marc A. [D-TX-33]
Rep. Hinojosa, Ruben [D-TX-15]

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Discrimen geográfico y desigualdad política, 13 de octubre de 2014, ENDI

Discrimen geográfico y desigualdad política
Hernán Padilla

Ante el debate sobre la ciudadanía americana que abruma el partido colonial, continuamos presentando información irrefutable sobre la historia legislativa del Congreso, cómo se nos concedió la ciudadanía americana y cuál era el compromiso del Congreso y la Rama Ejecutiva con Puerto Rico.

El trabajo del Juez Federal José A Cabranes, publicado en 1979 , es una joya de investigación que valida que la Ciudadanía Americana concedida a los puertorriqueños en 1917 es igual a la ciudadanía de cualquier ciudadano nacido en un Estado, tan pronto un puertorriqueño se muda a un estado.

El profesor, Dr. Manuel Gómez, en un artículo que analiza y reseña el trabajo del Juez Cabranes, concluye que la “desigualdad” es resultado del “discrimen geográfico” contra los ciudadanos estadounidenses residentes en el territorio colonial, denominado “Estado Libre Asociado”.

Dicho “discrimen geográfico” se hace patente en el informe RL30257 del “Congresional Research Service” que sostiene que los ciudadanos nacidos en Puerto Rico son ciudadanos naturales por nacimiento y hasta pueden ser electos Presidente de los Estados Unidos.

Concurro, el discrimen no es contra el ciudadano individual, sino un discrimen geográfico colectivo que nos niega la igualdad de derechos constitucionales y que desaparece con meramente relocalizarse a cualquier Estado.
El proceso de concedernos la ciudadanía americana comenzó aproximadamente 17 años antes de que se aprobara el Acta Jones en febrero del 1917. Según reseña Cabranes, el Senador Foraker presentó legislación para concederle la ciudadanía a los puertorriqueños.

En el Tratado de Paris, las Filipinas y Puerto Rico eran solo “posesiones”. Cabranes sostiene que el Congreso soslayó el término “territorial” de la Constitución, al tratar a los territorios como “posesiones o dependencias” sin compromiso alguno de ciudadanía o anexión.

En el 1916, cuando se decidió que las Filipinas se convertirían en una nación independiente y que Puerto Rico sería tratado como parte de Estados Unidos se nos ofrece la ciudadanía americana a todos los puertorriqueños. Además, Cabranes sostiene que la naturalización colectiva de los puertorriqueños en e1917 marcó un punto culminante en el desarrollo político de Puerto Rico.

Las deliberaciones del Proyecto Jones resaltaron la visión política de la Isla. Luis Muñoz Rivera dijo que aunque prefería la independencia, eso era una cuestión de sentimientos, pero que el pueblo de Puerto Rico aceptaría la Estadidad. “Yet, if you tender statehood now, I, in the name of my people, accept statehood”.

Entiende Cabranes que la propuesta para la ciudadanía fue endosada por Muñoz Rivera, entonces Comisionado Residente, para lograr una “ley más liberal para el gobierno de Puerto Rico”, demostrando nuevamente que su sueño de independencia era solo una “cuestión de sentimientos”.

El Congreso abrió las puertas para que la Isla fuese parte de los EEUU “para siempre”, cuando en el 1917 el destino de nuestro pueblo se convirtió en parte del destino de los Estados Unidos al aceptar voluntariamente la ciudadanía americana.

La ciudadanía no se impuso. Se le ofreció a los 1,200,000 residentes de Puerto Rico y solo 288 la rechazaron. Importante consignar que Muñoz Rivera la endoso, y Luis Muñoz Marín, José de Diego y Pedro Albizu Campos NO la rechazaron.

Así, según Cabranes, se constituyó una ciudadanía de segunda clase sin expectativas de igualdad que perpetúa un estatus colonial. El discrimen geográfico contra Puerto Rico y sus habitantes, y la desigualdad política bajo el ELA- territorial violenta el derecho a la igualdad de los ciudadanos americanos residentes en Puerto Rico.

Puerto Rico aspira a un futuro mejor sin tener que mudarse a un Estado para disfrutar de todos los derechos constitucionales y civiles que tienen nuestros conciudadanos. Para lograrlo, urge remover los obstáculos que impiden solucionar el estatus dentro del marco constitucional federal para el bien de todos los puertorriqueños, y un futuro lleno de esperanzas para las próximas generaciones.

Adenda

No cabe la menor duda que el discrimen geográfico afecta a todos y cualquier ciudadano de los Estados Unidos que se mude y es residente en Puerto Rico, sin importar dónde haya nacido, sea natural o naturalizado. Para los que nacieron en los cincuenta estados y se mudan a Puerto Rico, hasta cierto punto es “reverse discrimination”.Pierden sus derechos políticos una vez establecen residencia en Puerto Rico.

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Iniciativa de la Juventud de Igualdad: Carta/Testimonio 10/08/14

Hola todos:

Durante el mes de octubre los Jóvenes de Igualdad estarán compartiendo testimoniales de personas que se han convencido que la estadidad es la única opción y desean que otros los sigan.

Ellos han desarrollado una iniciativa llamada “Querida Igualdad”. Mediante la misma desean llegar a las miles de personas que al igual que Roberta, en la carta de hoy, se han convencido que Puerto Rico necesita resolver el problema del status a través de la estadidad. Estas personas no son penepés y ya tampoco son populares por lo que se encuentran desprovistos de un lugar donde se sientan cómodos y desde donde puedas aportar.

Roberta encontró su casa en Igualdad. Eso nos alegra y es nuestro objetivo que, esos miles de estadistas por convencimiento que están allá afuera, también nos conozcan y se sienta parte de esta fuerza grande de un pueblo que ya escogió su destino, ahora nos toca caminar juntos hacia él haciendo el trabajo que nos corresponde.

¡Esperamos la disfruten!
Los invitamos a leerla y compartirla. Nos gustaría saber su opinión.

Querida Igualdad:

Antes de comenzar, quiero darte un poco de trasfondo sobre quien soy. Ya que como dijo Benjamín Franklin a la gente usualmente le gusta saber quien escribe para saber si le va a gustar o no, lo que está a punto de leer.

Soy una mujer joven profesional de veintisiete años, que entre una cosa y otra lleva los pasados 10 años entre estudios y trabajos viviendo tiempos en la isla y el “mainland”. Vengo de una familia donde el partido popular es una religión, la política es nuestro deporte favorito y la gordura es una plaga horrorosa (pero uno no hace nada más que llegar a casa de la abuela, hay comida para un ejército y sólo somos 4).

Como podrás entender, salir del closet como estadista en mi núcleo familiar no fue una tarea muy fácil. Mi mamá todavía me mira mal cuando le digo que voy a eventos estadistas, mi abuela casi llora cuando le dije que creía en la estadidad y las dos piensan que esto es una cosa de “llevar la contraria”. Total, si hubiese sido por rebeldía me hubiese hecho una pantalla en la lengua y un tatuaje en el brazo. Habiendo compartido esto, quiero que entiendas por qué todavía te escribo desde el anonimato. Quizás algún día a través de estas cartas te revele mi verdadera identidad, pero por ahora no me interesa pasar por un trámite de desheredación.

Vamos a hablar claro, la mayoría de boricuas aficionados del deporte practican la política como sólo nosotros sabemos hacer las cosas: como tremendos fanáticos. El problema con esto es que vivimos en una cultura donde se nos hace difícil pensar fuera de las líneas partidistas, que quede claro el hecho de que ya no me identifico con el partido popular automáticamente no me hace penepé. Mucha gente no entiende esto, pero hay que empezar a derrumbar esas barreras impuestas por nosotros mismo, si deseamos conseguir lo mejor para nuestra isla.

Mi transición para salir de las sombras del ideal colonialista ha sido una paulatina pero constante, desde el plebiscito pasado comencé a adentrarme en los planteamientos presentados en cuanto al estatus por las diferentes colectividades partidistas y cívicas. Es así como llegue a Igualdad, Futuro Seguro. Desde el principio la organización me llamó la atención, primero porque es una no partidista, segundo porque seamos honestos, quién puede decirle que no a un ideal tan sólido como la -Igualdad.

Es triste sentir que puedo ser perseguida por mi ideal, un ideal al cual llegue por convicción propia. Es triste que no puedo abiertamente decir que soy parte de la mayoría de puertorriqueños, que ya no aguantan más este sistema insostenible que es el ELA.

Así que quiero agradecerte Igualdad, por diseñar a través de este proyecto un espacio donde estadistas fuera de líneas partidistas se sientan seguros de emitir su opinión y relatar sus historias. Sé que esta es la primera de muchas cartas que estaremos intercambiando.

Con mucho amor y esperanzas,

Roberta

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Plan Puerto Rico, EL EXPRESO, 10/02/14

EL EXPRESO
Plan Puerto Rico-Tennessee 10/02/2014
Hernán Padilla
El Directorio del PNP adoptó unos acuerdos muy importantes durante la Convención del fin de semana. El más relevante es que el Partido aprobó mantener la discusión sobre la estadidad y como lograr la estadidad para Puerto Rico como primera prioridad.

Nuestra contención es que la estadidad debe ser el eje central de la campaña del 2016-17 del Partido y todos sus candidatos. Reconocemos que tendrán que explicar cual es su plan de gobierno, pero la solución del estatus debe predominar para que el pueblo entienda que la elección será plebiscitaria. La implicación es seria, tendrán que poner en blanco y negro cual es su compromiso y planes para lograr la estadidad.

Mientras tanto, algunas personas han comenzado a darle mayor estudio al plan que adoptó el Territorio de Tenesí para lograr la admisión como estado.

Cuando Carolina del Norte ratificó la Constitución de los Estados Unidos en el 1789, cedió al gobierno federal los terrenos de Tennessee. Más adelante, en 1796, la lucha de Tennessee por la descolonización y la admisión los llevó a adoptar el “Plan Tennessee”.

En un referéndum celebrado en el 1795, el 75% votó a favor de la unión. Posteriormente, el Gobernador convocó una Convención Constitucional, adoptaron la Constitución y la Carta de Derechos del Estado de Tennessee, y “eligieron por adelantado dos Senadores y un Congresista”, convirtiendo en efecto el territorio de Tennessee en un “estado” antes de solicitar admisión al Congreso.

Según Luis Dávila y Rubén Cerezo (estudio Breakthrough from Colonialism), los pasos básicos del “Plan Tennessee” incluyen: haber radicado la solicitud de admisión y que el Congreso no la hubiera atendido; aprobar una “Constitución Estatal” sin autorización del Congreso; celebrar elecciones para funcionarios estatales y senadores y representantes congresionales; y finalmente enviar la delegación a Washington a exigir la estadidad y lograr que el Congreso aprobase un Acta de Admisión.
En el caso de este último, a finales del siglo 19 los ciudadanos del sureste de Alaska siguieron un proceso similar sin mucho éxito. Entre 1943 y 1953 se intensificaron las gestiones a favor de la estadidad y en 1946 la Estadidad obtuvo mayoría en un referéndum.

En 1950 se aprobó en la cámara federal de representantes un proyecto de admisión que no fue considerado en el senado. En 1955 efectuaron la Convención Constitucional del Estado de Alaska y en 1957, siguiendo el esquema del “Plan Tennessee”, “eligieron delegados extraoficiales” para cabildear en el Congreso. En enero de 1959. Alaska se convirtió en el estado número 49.

En lo que a Puerto Rico se refiere, el “Plan Tennessee” podría ser una ruta viable en el momento oportuno pero ello requiere desarrollar un “Plan Puerto Rico” dada las características particulares del territorio de Puerto Rico.
Es importante señalar que en el 2006 el PNP aprobó una resolución para adoptar el “Plan Tennessee” como “una estrategia adicional para descolonizar a Puerto Rico” y reclamar nuestra admisión.
La resolución fue un “mandato” para que al ser electos implantaran mediante legislación el Plan Tennessee en el 2009, ratificaran una “Constitución del Estado de Puerto Rico” y eligieran una delegación congresional que fuera a reclamar reconocimiento oficial y la admisión como estado. Pero la misma no fue parte del programa de gobierno del 2009.

Dicho eso, el Plan Tennessee NO puede implantarse bajo un gobierno colonialista. Requiere un gobierno que reconozca y haga valer los resultados del plebiscito e instituya el proceso electoral para elegir una delegación, asigne fondos y reclame la admisión.

Si el congreso no toma acción en un tiempo razonable, o no ordena un referéndum vinculante para ratificar la voluntad del electorado en el 2012, entonces se darían las condiciones para proceder con un “Plan Puerto Rico”. Sin embargo, ahora no es el momento oportuno.

Urge unidad de propósito para lograr que el congreso auspicie un referéndum según establecido en el H2000 y el S2020 para acelerar el proceso de admisión. Nos corresponde lograr que DOJ ordene celebrar el referéndum-Obama de acuerdo a las disposiciones del presupuesto aprobadas por el Congreso.

No se puede poner a Puerto Rico primero dejando al status para después. Desde hoy hasta noviembre del 2016, todos los estadistas que aspiren a puestos electivos deben hacer del status el eje principal de sus campañas e impulsar la estadidad como el instrumento para lograr un mayor progreso y mejor calidad de vida para Puerto Rico.

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Plan Puerto Rico-Tennessee, REPRODUCCION DE COLUMNA ANTERIOR (abril, 2014)

Plan Puerto Rico-Tennessee
Hernán Padilla
Según nos acercamos a la estadidad, procede examinar las distintas estrategias que otros estados han utilizado para acelerar su admisión por el Congreso.

Cuando Carolina del Norte ratificó la Constitución de los Estados Unidos en el 1789, cedió al gobierno federal los terrenos de Tennessee. Más adelante, en 1796, la lucha de Tennessee por la descolonización y la admisión los llevó a adoptar el “Plan Tennessee”.

En un referéndum celebrado en el 1795, el 75% votó a favor de la unión. Posteriormente, el Gobernador convocó una Convención Constitucional, adoptaron la Constitución y la Carta de Derechos del Estado de Tennessee, y “eligieron por adelantado dos Senadores y un Congresista”, convirtiendo en efecto el territorio de Tennessee en un “estado” antes de solicitar admisión al Congreso.

Según Luis Dávila y Rubén Cerezo (estudio Breakthrough from Colonialism), los pasos básicos del “Plan Tennessee” incluyen: haber radicado la solicitud de admisión y que el Congreso no la hubiera atendido; aprobar una “Constitución Estatal” sin autorización del Congreso; celebrar elecciones para funcionarios estatales y senadores y representantes congresionales; y finalmente enviar la delegación a Washington a exigir la estadidad y lograr que el Congreso aprobase un Acta de Admisión.

Fue adoptado con éxito por Michigan, Iowa, California, Oregón, Kansas y Alaska reclamaran y lograran su admisión como estados; no así New Mexico que tardo 62 años.

En el caso de este último, a finales del siglo 19 los ciudadanos del sureste de Alaska siguieron un proceso similar sin mucho éxito. Entre 1943 y 1953 se intensificaron las gestiones a favor de la estadidad y en 1946 la Estadidad obtuvo mayoría en un referéndum.

En 1950 se aprobó en la cámara federal de representantes un proyecto de admisión que no fue considerado en el senado. En 1955 efectuaron la Convención Constitucional del Estado de Alaska y en 1957, siguiendo el esquema del “Plan Tennessee”, “eligieron delegados extraoficiales” para cabildear en el Congreso. En enero de 1959. Alaska se convirtió en el estado número 49.

En lo que a Puerto Rico se refiere, el “Plan Tennessee” podría ser una ruta viable en el momento oportuno pero ello requiere desarrollar un “Plan Puerto Rico” dada las características particulares del territorio de Puerto Rico.

Es importante señalar que en el 2006 el PNP aprobó una resolución para adoptar el “Plan Tennessee” como “una estrategia adicional para descolonizar a Puerto Rico” y reclamar nuestra admisión.

La resolución fue un “mandato” para que al ser electos implantaran mediante legislación el Plan Tennessee en el 2009, ratificaran una “Constitución del Estado de Puerto Rico” y eligieran una delegación congresional que fuera a reclamar reconocimiento oficial y la admisión como estado. Dicho mandato obliga a nuestros potenciales candidatos a puestos electivos a comprometerse, de ser necesario, a defender una estrategia similar.

Dicho eso, el Plan Tennessee NO puede implantarse bajo un gobierno colonialista. Requiere un gobierno que reconozca y haga valer los resultados del plebiscito e instituya el proceso electoral para elegir una delegación, asigne fondos y reclame la admisión.

Si el congreso no toma acción en un tiempo razonable, o no ordena un referéndum vinculante para ratificar la voluntad del electorado en el 2012, entonces se darían las condiciones para proceder con un “Plan Puerto Rico”. Sin embargo, ahora no es el momento oportuno.

Urge unidad de propósito para lograr que el congreso auspicie un referéndum según establecido en el H2000 y el S2020 para acelerar el proceso de admisión.

No se puede poner a Puerto Rico primero dejando al status para después. Desde hoy hasta noviembre del 2016, todos los estadistas que aspiren a puestos electivos deben hacer del status el eje principal de sus campañas e impulsar la estadidad como el instrumento para lograr un mayor progreso y mejor calidad de vida para Puerto Rico.

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Abandonan el ELA buscando progreso, Lunes 29 de sept, 2014, ENDI

Abandonan el ELA buscando progreso
Hernán Padilla
La desesperanza obliga a miles de puertorriqueños a abandonar la isla en busca de seguridad económica y mejor calidad de vida. Contrario al clima depresivo provocado por el fracaso del ELA-colonial, es evidente que familias completas, principalmente generaciones de edad productiva y reproductiva miran hacia los estados buscando mejorar su destino.

La Junta de Planificación consigna que entre 1940 y 1960 la Isla perdió alrededor de un millón de personas resultado de una emigración masiva: “En la década del cincuenta alrededor de 460 mil puertorriqueños fueron a buscar trabajo a los estados”, y “en la década del 2000, se observó un segundo gran éxodo cuando 297,750 abandonaron la Isla”.

Desde “el 2005 se ha notado que el mayor porcentaje de la migración ocurre en la población joven y se ha observado tienen mayor escolaridad. El 20.7% de las personas que emigraron eran profesionales o técnicos, y para el 2000 cerca del 30% de los hombres nacidos en Puerto Rico con educación universitaria vivían en los Estados”

Del total, “96.6 por ciento emigraron hacia algún estado de la nación. El 30.5% se mudó a Florida, donde hay más 987,663 “floriricans”, mientras 20.6 % se fueron a New York. No sorprende que de 78 municipios en Puerto Rico, 76 registraron pérdidas en población”.

De otra parte, según Pew Research del 1981-2000 la emigración neta fue de 12,000 personas anuales, que en los últimos tres años incrementa a 48,000 anuales. Mientras, la Agencia AFP informó que Puerto Rico se está despoblando aceleradamente, vía una migración masiva hacia EEUU en busca de empleo. A partir del 2010 se aceleró la fuga, y entre 2010-13 perdimos 144.000 personas.

“La clase media puertorriqueña se está reubicando en los estados. De acuerdo al Departamento de Trabajo federal, desde diciembre 2012 se han perdido 42,129 empleos, y de una población civil de 2,872,000 sobre 16 años de edad, solo 988474 tienen trabajo. No cabe duda de que el colapso político-económico del ELA-colonial es la causal de fondo de esta huida.

Otro factor determinante es la desigualdad económica. Según el Censo federal, el ingreso familiar promedio en Puerto Rico se redujo a $19,183, mientras que el ingreso promedio familiar más bajo en los estados es de $37,479.

Reporta Noticel que el porcentaje de hogares que recibe asistencia pública en Puerto Rico está notablemente por encima del nivel nacional; 75 mil de nuestras familias son participantes del Programa de Ayuda Temporal a Familias Necesitadas, mientras que 670,000 familias reciben beneficios del PAN.

Miles de jóvenes con grados universitarios han tenido que abandonar la Isla por no conseguir empleos proporcionales a su preparación académica: maestros, enfermeras, ingenieros y médicos, entre otros profesionales. Nuestros estudiantes y graduados acuden masivamente a las Ferias de Empleos, donde agencias federales y empresas privadas vienen a reclutar para trabajos en los Estados.

Entre los años 2000 y 2010 aproximadamente 576,000 migraron fuera de Puerto Rico, lo que se estima ha representado una pérdida de ingresos potenciales de aproximadamente $3 mil millones. Según el Censo 2010 había en Puerto Rico 262,000 viviendas vacías, situación que persiste e impacta el mercado y renta de viviendas.

Un hijo de padre norteamericano resiente que su padre perdió múltiples beneficios cuando se mudó a la Isla, mientras que la abuela de su esposa, naturalizada americana residente en Miami, tiene todos los derechos como ciudadana. Sus derechos civiles se afectan por la única razón de residir bajo un estatus colonial de “apartheid” político, segregación ciudadana y déficit democrático.

En resumen, el éxodo puertorriqueño obedece a la búsqueda de seguridad y progreso, plenas garantías constitucionales y mejor calidad de vida en un estado-USA. Además, rechazan la inferioridad, el desempleo y la desesperanza y la sed por igualdad de derechos y oportunidades que les corresponde como ciudadanos americanos.

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El anzuelo de la Ciudadanía Americana, sept, ENDI.

El anzuelo de la Ciudadanía Americana
Hernán Padilla

El debate iniciado en el seno del PPD alrededor de la Ciudadanía Americana expone los malabares de los defensores del estatus colonial, como un estatus temporal y con las maquinaciones del ala “separatistas-soberanistas” para persuadir engañosamente a sus propios correligionarios que no están dispuestos a sacrificar su Ciudadanía Americana.

Proponen, sin capacidad jurídica internacional que “Estados Unidos y Puerto Rico suscriban un “Tratado de Asociación” no colonial y no territorial, reteniendo la Ciudadanía Americana, basado en el ejercicio de la soberanía de ambos países según definido por las Naciones Unidas, lo que requeriría convertir a la Isla en una republica independiente.

Promulgan un “tratado” al estilo de las Repúblicas Asociadas del Pacífico, pero omiten que sus habitantes no son ciudadanos americanos y ostentan la ciudadanía de cada república.
El PPD pretende “negociar” las definiciones y fórmulas para la papeleta del posible plebiscito, valiéndose de la ciudadanía como anzuelo para pescar incautos. Con esa meta puramente electorera, hasta los “separatistas-soberanistas” favorecen una Ciudadanía Americana utópica que nos privaría de los derechos, inmunidades y protección que tenemos bajo la Constitución.

Según ellos, “atesoran” la Ciudadanía Americana, pero a la vez pretenden que el tenga representación Internacional y Embajadas, determinar cuáles Agencias federales tendría injerencia en PR, (especialmente las instituciones y Agencias de Ley y Orden), negociar y suscribir tratados comerciales y hasta dictaminar la ayuda que recibiría Puerto Rico en casos de desastres naturales, entre otros.

Luego de defender por décadas la existencia de un “pacto bilateral”, finalmente el PPD acepta que el ELA no es permanente y que Puerto Rico está sujeto a los poderes plenarios del Congreso. Ahora pretenden “un ELA soberano fuera de los poderes del congreso y de la cláusula territorial”, o sea una nación independiente donde no aplicaría la Constitución de los Estados Unidos ni seríamos ciudadanos americanos.

Durante 62 años han sostenido que el alegado pacto “no podía ser modificado unilateralmente”. Ahora pretenden “sustituir la Ley de Relaciones Federales por un pacto de libre asociación que supuestamente no podría ser modificado unilateralmente”, afirmación que no es posible porque violaría la Constitución y la soberanía de EEUU.

Sus posturas acomodaticias contradicen la realidad jurídica y constitucional. Los Grupos de Trabajo de Casa Blanca (Task Force) han expresado que un ELA como pretende definirlo el PPD es inconstitucional, que un “pacto de libre asociación puede ser variado unilateralmente” y que la libre asociación es una versión de independencia. También el Comité de Congresional de Recursos naturales ha llegado a conclusiones similares, sosteniendo además, que el ELA mejorado no es una opción legalmente viable por ser inconsistente con la Constitución.

Sobre la ciudadanía, tanto el “Task Force’ de Obama como el Comité Congresional y recientemente el Departamento de Justicia federal a través del caso Tuaua v. US han expresado clara y contundentemente que si Puerto Rico opta por la independencia o la libre asociación, los que nazcan en la nueva nación no serán ciudadanos americanos y que la ciudadanía del territorio no incorporado de PR es estatutaria y no está protegida por la decimocuarta enmienda de la Constitución.

Por ello, ningún estatus político que no sea la Estadidad garantiza la permanencia de la Ciudadanía Americana a las generaciones presentes y futuras con igualdad ciudadana. El Departamento de Justicia advierte que “la ciudadanía no es un derecho fundamental de los nacidos en los territorios no incorporados.

Es hora de aprobar una consulta simple, digna y democrática que explícitamente nos ofrezca la oportunidad de resolver el vergonzoso status colonial. El Secretario Holder tiene el mandato expreso de viabilizar un plebiscito sufragado con fondos públicos federales para resolver el estatus de Puerto Rico dentro del marco constitucional de EEUU que nos garantice nuestra Ciudadanía y todos los privilegios e inmunidades que ello conlleva.

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Iglesias: Estadista reformista y líder obrero, ENDI, Lunes 1 de sept de 2014

Iglesias: Estadista reformista y líder obrero
Hernán Padilla

Concurrente con la celebración del “Labor Day” rendimos también tributo al líder obrero, estadista y Comisionado Residente Santiago Iglesias Pantín. Nacido en España, emigró a PR en 1896 donde inició el movimiento obrero local, convirtiéndose en el “líder obrero” de la Isla.

Luego de su primer “mitin” en 1898, Luis Muñoz Rivera, miembro del gabinete español, ordenó su encarcelamiento como “preso político”. Con elecciones convocadas para el 27 de marzo de 1898 por el Gobernador Macías, había que silenciar al propagandista obrero, para evitar su influencia. Al comenzar la guerra Hispano-Americana, Iglesias trató de escapar, pero las autoridades españolas lo encarcelaron hasta que el gobierno americano exigió la liberación de los presos políticos en octubre 1898.

Se mudó a New York en 1900, donde trabajó, estudió inglés, se hizo ciudadano americano y gestionó apoyo de las organizaciones laborales nacionales. A su regresó en 1901, reclamó aumentos salariales para los trabajadores, siendo nuevamente encarcelado por violar una ley que antecede el Tratado de Paris, pero el Tribunal Supremo lo absolvió.

Iglesias organizó la Federación Libre de Trabajadores y en 1915 el Partido Socialista, convirtiéndose en su portaestandarte. Sirvió en el Senado Territorial del 1917 al 1933. En 1932, propició una Coalición entre los partidos Socialista y Unión Republicana que se enfrentó al Partido Liberal del senador Luis Muñoz Marín, entonces proponente de la independencia.

Iglesias fue elegido Comisionado Residente sobre una plataforma de justicia social y la estadidad como la mejor opción para los trabajadores. En su primer discurso en el Congreso resaltó la necesidad de incluir a PR en todas las medidas nacionales de rehabilitación de la economía.

Su gestión fue trascendental, ya que para aquella época el sistema financiero y la banca local y nacional atravesaban por una crisis similar. Durante su término congresional se aprobó la Ley Bancaria del 1933 que creó el Federal Deposit Insurance Corporation, asegurando los depósitos de los ciudadanos en los bancos locales y estabilizando el sistema financiero.

Iglesias batalló para que incluyeran a PR en el Seguro Social y finalmente logró la cubierta bajo el Buró de Niños y de Salud Pública para las comunidades rurales. En defensa de la industria azucarera puertorriqueña, exigió trato igual a los productores de azúcar domésticos por ser PR parte de la nación.

El historiador Manuel Lin Iglesias destaca que en su primer mensaje ante la Cámara de Representantes, Iglesias enunció que “Puerto Rico es social y políticamente Americano”, “su comercio, prácticas e industrias prosperan bajo la bandera americana”, y además que “los puertorriqueños son ciudadanos americanos desde el 1917”. Fué un legislador incansable promoviendo la estadidad para PR, reclamando mejores vínculos con la nación.

Los Archivos de la Cámara de Representantes federal destacan que su más importante gestión fue el proyecto para admitir a Puerto Rico como estado de la unión en 1935. En su discurso enfatizó “la lealtad y sinceridad de propósito del pueblo de PR” y que “hemos cumplido con nuestra obligación y participado las penurias y las alegrías de la nación”. Nunca dejaba de recordarles que al Puerto Rico no tener voto en el Congreso carecía del poder que tienen los Representantes de los Estados.

Iglesias fue herido de bala por el nacionalista Domingo Crespo en 1936. Las balas no lo detuvieron. Una semana más tarde regresó a Mayagüez con el mensaje de que “el bienestar de la gente de Puerto Rico solo se puede lograr dentro de las instituciones americanas”.

Honramos a Santiago Iglesias como defensor de la estadidad para el bienestar del pueblo puertorriqueño, líder obrero para mejorar las condiciones de los trabajadores, promotor de reformas económicas para rescatar nuestra economía de la pobreza y como un Comisionado Residente empeñado en el reconocimiento de Puerto Rico como parte integral de los Estados Unidos.

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El pacto silvestre. endi, 18 DE AGOSTO, 2014

El pacto silvestre
Hernán Padilla

El llamado debate “silvestre” en el PPD demuestra que finalmente admiten que el ELA-colonial no es sostenible y que ya no le sirve bien a Puerto Rico para resolver los serios problemas que están destruyendo a nuestro pueblo.

Ante la crisis que priva de esperanza a las presentes y futuras generaciones, el electorado revocó su consentimiento al estatus colonial favoreciendo la estadidad con 61%, lo que no deja la más mínima duda de que los puertorriqueños atesoramos nuestra ciudadanía americana.

Este contundente resultado ha desatado en el PPD un cruento debate por definir sus versiones de estatus. La lucha entre los llamados soberanistas-independentistas y los colonialistas-nacionalistas revela que el foco de su estrategia es tratar de alcanzar un “pacto bilateral” con los Estados Unidos.
Las propuestas que han salido a la luz pública oscilan entre el “ELA soberano”, “ELA culminado” y “ELA refundado” que son en efecto una republica asociada. En su intento por retener aquellos populares que rehúsan arriesgar su ciudadanía americana, proponen “negociar” para retenerla.

El Artículo I de la Constitución obliga al Congreso a que las leyes que afectan la ciudadanía sean “uniformes” en “toda” la nación. La enmienda XIV de la Constitución consigna que: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en EEUU y sometidas a su jurisdicción son Ciudadanos de EEUU y de los Estados en que residen”.

En resumen, la ciudadanía americana es uniforme. El Congreso no puede crear una “nueva clase de ciudadano” diferente a lo que establece la Enmienda XIV. Tampoco puede ignorarse que la ciudadanía concedida a los puertorriqueños es estatutaria y que la adquirida por nacimiento en un Estado de la Unión es permanente, ya que es de carácter constitucional.

Los separatistas/soberanistas pretenden excluir a Puerto Rico de la Clausula Territorial de la Constitución que imparte al Congreso el poder de legislar sobre todos los territorios de los EEUU. La pretensión principal del “ELA-soberano o república asociada” es negociar un “pacto” bilateral entre Puerto Rico y la nación americana, “pacto” que ha sido explícitamente declarado inconstitucional por la Rama Ejecutiva y los líderes del Congreso. Entiendan que ningún “tratado” entre naciones puede enmendar la Constitución.

El PPD propone un “pacto y una ciudadanía americana diferente”, conceptos inaceptables dentro del marco constitucional americano. Bajo la independencia o la libre asociación, el Congreso revocaría prospectivamente la ciudadanía estadounidense a los que nacieron en Puerto Rico. Al convertirse Puerto Rico en una república soberana, los nacidos aquí no serían Ciudadanos Americanos.

Los que pretenden un pacto similar al de las Repúblicas Asociadas del Pacífico, ocultan que sus ciudadanos son nacionales de repúblicas independientes y NO son ciudadanos americanos. Retamos a los que proponen ese modelo a producir un solo ejemplo de una república independiente asociada con ciudadanía americana.

Parafraseando a Martin Luther King: Los que somos Ciudadanos de los EEUU retendríamos la ciudadanía, pero seríamos extranjeros en nuestra propia tierra. Estaríamos renunciando a beneficios que reciben los ciudadanos americanos en los 50 estados pero tendríamos que cumplir con todas las responsabilidades, incluyendo rendir planillas al IRS por ingresos en el extranjero.

La ciudadanía de los Estados Unidos define al puertorriqueño del Siglo 21 tanto los de aquí como a los 5 millones de ciudadanos de extracción puertorriqueña que residen en el continente. Actualmente somos Nacionales y Ciudadanos Americanos, según lo certifican documentos oficiales como el pasaporte, pero las nuevas generaciones estarían sujetas a procesos y estatutos pertinentes de naturalización, incluyendo obtener visado para viajar a Estados Unidos.

Ante esa proposición claramente perdidosa, nos reafirmamos en que los ciudadanos de los Estados Unidos residentes en Puerto Rico no merecen menos que tener iguales derechos, responsabilidades y oportunidades que sus conciudadanos en los Estados de la Unión, y que la estadidad es la única opción que nos garantiza constitucionalmente nuestra preciada ciudadanía americana.

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