Estímulo para la niñez boricua, jueves 13 de septiembre

Estímulo para la niñez boricua
Hernán Padilla

Felicito a Benjamín Torres Gotay por su reportaje sobre el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ), afiliado al Boys & Girls Clubs de Puerto Rico, publicado el 3 de septiembre en este diario. Una de las contribuciones más importantes del Instituto es ofrecer estadísticas que ilustran las condiciones y necesidades de la juventud, para comparar a Puerto Rico con las principales jurisdicciones de Estados Unidos.

Las estadísticas del IDJ sirven para entender la preocupación de los jóvenes. El 41% de los hogares con niños y jóvenes necesitan ayuda del Programa de Asistencia Nutricional; el 57% de la población menor de 18 años (473,611 personas) y 62% de los menores de cinco años viven bajo el nivel federal de pobreza.

Contrario a los estados de la unión norteamericana, en Puerto Rico el promedio de ingresos de familias con menores de 18 años es solo $20,459 (muy por debajo del estado con menor ingreso y del ingreso nacional promedio). El IDJ calcula que “el 53% de los niños en Puerto Rico viven en familias de solo un padre o una madre, y de ese 53%, un 80% lo componen madres solteras”.

Una de las iniciativas del IDJ para combatir la pobreza infantil, es promover que el Congreso apruebe el Child Tax Credit (CTC) para que familias de menos recursos y con tres niños cualifiquen en la isla. Este crédito contributivo es un programa que ayuda a más de 35 millones de familias a nivel nacional y beneficia familias contribuyentes con ingresos entre $2,500 y $200,000 anuales que tengan más de un niño.

En la isla el programa se limita a “familias contribuyentes al Seguro Social” con tres niños o más. Es significativo reseñar que en el país solo 12% de las familias tienen tres niños menores. Si se aprueba el CTC para familias que se mantengan en la fuerza laboral, con uno a tres menores, unas 355,000 familias adicionales recibirían un crédito de $1,500 y la economía del país recibiría $270 millones anuales.

Torres Gotay resalta que tres de cada cuatro niños en Guánica, Ciales, Patillas, Barranquitas y Maricao viven en condiciones de pobreza. Estamos muy rezagados cuando comparamos el desarrollo económico local con los estados más pobres de Estados Unidos. Cuando comparamos el Producto Bruto Interno (GDP) de Puerto Rico con los 50 estados, Puerto Rico es el último en GDP por persona.

La injuriosa condición de colonia nos confiere una ciudadanía híbrida, una chatarra jurídica-constitucional. Buscar la solución del status no es incompatible con trabajar inteligentemente para sacar a Puerto Rico de la bancarrota moral, social, económica y fiscal en que nos ha sumido el ELA-colonial desde el 1952.

Como estado Puerto Rico recibiría fondos federales adicionales para beneficio de todo el pueblo. Tendremos fondos como derecho, no como dádivas, para educación, salud, seguridad pública y la lucha contra el crimen, servicios sociales, vivienda, transportación, infraestructura, desarrollo económico, protección del ambiente y todo aquello que mejore la calidad de vida a los puertorriqueños.

La mayoría recibiría un crédito o un reintegro en base a “Work For Pay Credit”, “Earn Income Credit” (EIC) o el CTC y debe quedar claro que nadie pagaría impuestos federales si su ingreso individual anual es menor de $10,700 y el de una familia de cuatro personas menor de $21,400 anuales. Los ciudadanos que cualifiquen pueden reclamar créditos por los costos para el cuido de niños y personas con limitaciones dependientes, crédito para personas de mayor edad o personas con limitaciones, créditos para educación y créditos por ahorros para retiro.

Nuestro fin no es ser dependiente de los fondos federales, por el contrario, estamos convencidos de que con la estabilidad, permanencia y seguridad de ser un estado de la unión se impulsará el desarrollo económico para beneficio de todos los puertorriqueños.

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Admisión de un estado hispano; y Cultura e idioma publicadas en mayo del 2012

Admisión de un estado hispano; y Cultura e idioma publicadas en mayo del 2012

Aunque el inglés es el idioma publico-cotidiano en el cual se vive y desarrolla comercial y públicamente un estado federado, la cultura y nuestro vernáculo, de los cuales nos sentimos orgullosos, son rasgos positivos para nuestro ingreso a la Unión. Ya existen varios estados con origen y ancestro hispano (Colorado, Montana, Nuevo México, Arizona, Texas. Florida y California).

En su mensaje de Presupuesto, el Gobernador dijo: “nuestra visión para un futuro de oportunidades para nuestros niños está anclada en el convencimiento de que para poder alcanzar sus sueños es fundamental que dominen perfectamente no sólo las destrezas básicas de matemáticas y ciencias, sino también el español y el inglés. …es un asunto de igualdad de oportunidades para Todos nuestros niños”.

Se comprometió a implantar el abarcador programa “Generación
Bilingüe para lograr que en un plazo de diez años todos y cada uno de los niños que se gradúan de escuela superior en Puerto Rico sean perfectamente bilingües, con pleno dominio de ambos, el español y el inglés”.

Cabe reafirmar que la falta de dominio del inglés perjudica a la juventud puertorriqueña, graduados de escuelas y/o universidades cuando solicitan empleos.

Por otro lado, la Constitución de los Estados Unidos de América provee los mecanismos para que Puerto Rico haga la transición y se convierta en un estado de la unión. La consecución de la estadidad está enmarcada en el proceso político, en el respaldo de los grupos y esferas de poder a nivel local y nacional, en la voluntad del Congreso y del Presidente y en una política pública presidencial respaldando la estadidad.

De estos emana la gran importancia del próximo plebiscito para iniciar finalmente el proceso de activismo político hacia una petición de admisión como estado de la Unión. Si la mayoría en Puerto Rico respalda la estadidad, nada ni nadie podrá impedirlo, aunque podrían intentar retrasarlo.

Una vez la mayoría de los puertorriqueños respalde la estadidad, Puerto Rico debe solicitar su admisión como Estado. Si fuera necesario, Puerto Rico, por su cuenta, elegiría dos Senadores y cinco Congresistas y los enviaría a reclamar sus posiciones como representantes electos por Puerto Rico, para que sean reconocidos oficialmente como miembros de igual rango en el Congreso, tal como lo hizo Tennessee cuando pidió admisión como Estado. Esa estrategia se conoce como el “Plan Tennessee”.

Anticipamos que el proceso conllevará negociaciones sobre las condiciones y periodo de transición que requieran el Congreso y Puerto Rico, pero el Congreso no puede rechazar la estadidad, porque nuestra aspiración constituye el reclamo y la lucha por lograr la igualdad de los derechos civiles de sus conciudadanos americanos en Puerto Rico.

De la misma manera que con otros estados que han ingresado a la unión, el Congreso dentro del marco constitucional podría imponer ciertas condiciones para ingresar, tales como un proceso de transición económica organizado y la enseñanza de inglés en las escuelas públicas (como fue la experiencia en Nuevo México, Arizona y Oklahoma).

Por nuestra parte, como estado, la Constitución le garantizaría a Puerto Rico el poder y la autonomía para el inglés y el español como idiomas oficiales, tal como dicta la Constitución de Puerto Rico. No podemos ignorar que la experiencia de más de un siglo durante el cual nos hemos integrado y somos parte de la cultura americana, nos demuestra que Puerto Rico ha podido mantener su cultura, costumbres, idioma e idiosincrasia bajo la bandera americana.

Puerto Rico ingresaría como estado caribeño-antillano bilingüe a los Estados Unidos para que continúe enriqueciéndose como nación y como pueblo. La Constitución, la bandera mono-estrellada sobre un fondo azul y el himno del Estado de Puerto Rico… “La Borinqueña” de don Manuel Fernández Juncos, continuarían distinguiéndonos como pueblo puertorriqueño.

Cultura e idioma 28 de mayo 2012

Los temas de la cultura y el idioma siempre han generado argumentos que no pueden ignorarse. Con convencimiento aseveramos que la estadidad fortalece y garantiza la cultura y la identidad puertorriqueña que nacen de habernos desarrollado inmersos en dos culturas: la puertorriqueña del siglo 19 la cultura americana durante el siglo 20.

No cabe duda de que somos parte integral de la cultura americana. La cultura puertorriqueña complementa la cultura americana a la cual nos hemos integrado. Puerto Rico sentará una pauta como un estado multicultural y latino de los Estados Unidos de America. Contribuiremos a que nuestra Nación se enriquezca culturalmente.

La cultura americana, de la que formamos parte, se sostiene sobre los pilares de la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos y ciudadanos. La Primera y la Decimocuarta Enmienda de la Constitución Americana le ofrecen protección igual de las leyes a las minorías culturales y lingüísticas en los Estados Unidos. La selección de idiomas oficiales es la potestad constitucional de cada Estado. De hecho, en Nuevo México el inglés y el español son los idiomas oficiales, como lo son actualmente en Puerto Rico.

Estados Unidos es una nación compuesta por grupos de personas con costumbres, valores, religiones y culturas totalmente diferentes. La nación reconoce estos derechos de los ciudadanos provenientes de todas partes del planeta. Mediante el proceso de naturalización, Estados Unidos ofrece y alienta a cualquier inmigrante que lo solicite de buena fe y cumpla los requisitos legales el privilegio de poder convertirse en ciudadano americano.

Una vez juramenta su alianza a su nueva patria, el ciudadano voluntariamente se integra político, cívico y socialmente a la nación americana, incluyendo como meta el aprendizaje del idioma inglés que une y sostiene la nación al proveer un denominador común.

Cabe destacar que muchos inmigrantes naturalizados han logrado ser electos al Congreso como Senadores y Representantes, condición que se les niega a los puertorriqueños y a todos los ciudadanos americanos que residen en la isla a pesar de que son ciudadanos americanos de nacimiento.

El uso del inglés es muy común en Puerto Rico, tanto en las agencias públicas como en la empresa privada. Por ejemplo, los planos y especificaciones de construcción para obras públicas y privadas se preparan en inglés. Las agencias estatales redactan muchos documentos en inglés para someterlos a las distintas agencias federales. Muchos de los textos usados en las universidades son en inglés, aun cuando los cursos se imparten en español.

Como recordarán, a principios de los 90 se celebró un referéndum y Puerto Rico favoreció mantener el inglés como uno de sus dos idiomas oficiales. Los estadistas apoyamos que se enseñe y se mejore la enseñanza de inglés y que ambos idiomas se impartan en las escuelas públicas. Los documentos oficiales deben redactarse en los dos idiomas oficiales y se debe atender a los ciudadanos en el idioma de la preferencia del ciudadano.

Es lógico que los proyectos de ley y las decisiones de los tribunales se publiquen en español e inglés y que estos idiomas oficiales sean los que imperen en cualquier procedimiento judicial. Después de todo, la Constitución protege el derecho de cada ciudadano a la libre expresión en el idioma de su preferencia.

Hasta ahora, el haberle limitado el beneficio de aprender y comunicarse en inglés a los puertorriqueños ha tenido el efecto negativo de que solo un pequeño grupo tenga el privilegio de ser bilingüe y como consecuencia logre mejores empleos y más oportunidades en el mundo moderno de la economía y los negocios.

Para defender ese derecho cultural puertorriqueño-americano, debemos rechazar el fracasado modelo colonial y el ELA Soberano (republica independiente asociada) y defender la verdadera unión permanente en el Referéndum.

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Estadidad vs colonia suplicante ( reproduccion, publicada enero, 2010)

9. La colonia suplicante (enero, 10)

La reforma de salud en el Senado Federal evidencia la necesidad contundente de Puerto Rico de una auténtica representación tanto en la Cámara de Representantes y como en el Senado Federal. Los 400,000 puertorriqueños que no tienen un seguro de salud, la clase media que vive agobiada por el costo de la vida, los más de 1,500,000 seres que dependen de los beneficios de Medicaid para el (PAM) Programa de Asistencia Medica y la Tarjeta de Salud, y todos los que reciben beneficios de Medicare en la Isla se hubieran beneficiado automáticamente y con mejores beneficios si Puerto Rico fuera un Estado de la Unión.

El resultado de las negociaciones entre legisladores y la fuerza electoral de distintos estados resulta de tanta importancia que si el status colonial del ELA se hubiera resuelto a favor de la estadidad, nuestros dos Senadores en el Senado Federal hubieran logrado extraordinarios beneficios en el proyecto que ahora va a Conferencia entre Cámara y Senado. La “colonia mendicante” es otra.

El Comisionado Residente (Pierluisi), sin voto en la Cámara, el Gobernador, exgobernadores y múltiples funcionarios públicos, médicos y administradores de la salud claman por “paridad en los fondos federales”. No podemos arrodillarnos a pedir paridad en todos los programas federales cuando el pueblo no se ha expresado para resolver finalmente el problema del status. Las colonias no tienen derecho a exigir paridad, suplican.

Consistente con su historia, los defensores de la colonia y el status quo sugieren que una delegación bipartita vaya a la Capital Federal a suplicar que el Congreso le conceda un mejor trato a Puerto Rico en la Reforma de Salud. Es el mismo síndrome del “mango bajito” y del “dame-dame” que caracteriza el modelo del ELA, la colonia más vetusta del planeta.

Es hora que el pueblo comprenda el valor de una delegación legislativa con el poder de un Estado que tenga más Congresistas y más votos electorales que 23 otros estados de la Unión. Concurro con Luís Dávila Colón: “con una delegación congresional completa y el poder del voto presidencial, Puerto Rico tendría un poderío inmenso en la toma de decisiones nacionales, en la repartición del presupuesto, en la asignación de fondos y programas, en políticas de defensa, y la designación y nominación de funcionarios, jueces, y fiscales, jefes de gabinete, y directores de agencias”.

Dávila Colon tiene razón: “Puerto Rico esta listo y pasado de que haga un reclamo contundente hacia su definición. Puerto Rico es un estado en su condición política, social y geográfica. Pero que “mientras vivamos en el Territorio del ELA, la ciudadanía americana no nos confiere todos los derechos, privilegios e inmunidades que nos corresponderían como ciudadanos americanos residentes de un estado de la Unión”.

La injuriosa condición de colonia nos confiere una ciudadanía hibrida y de segunda clase, una chatarra jurídica-constitucional. Buscar la solución del status no es incompatible con trabajar inteligentemente para sacar a Puerto Rico de la bancarrota moral, social, económica y fiscal en que nos ha sumido el status colonial del ELA desde el 1952. Mientras se prepara el camino a la estadidad, por el bien del ideal y de Puerto Rico, tenemos que administrar bien los pocos recursos de la colonia, defender a los pobres y la clase media, mejorar la educación, levantar la economía, generar empleos, derrotar el crimen, y educar a los puertorriqueños sobre la estadidad federada soberana.

El Gobernador, los funcionarios públicos, los legisladores y líderes políticos estadistas tienen que cumplir con su promesa de hacer un “buen gobierno”. Urge garantizar la seguridad pública, mejorar la economía, y eliminar los gastos superficiales e innecesarios del gobierno. Comiencen prohibiendo los contratos de asesores-políticos y los viajes de funcionarios que no benefician
al país.

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Otro nuevo plan fiscal, lunes 27 de agosto, 2018

Otro nuevo plan fiscal, 27 de agosto, 2018
Hernán Padilla
En el 2014 García Padilla declaro a Puerto Rico en quiebra, obligando al Congreso a crear la Junta de Control Fiscal. Su administración nunca sometió un Plan Fiscal requerido por la Junta.

En enero del 2017, el gobernador presentó a la Junta aprobó su primer Plan Fiscal. También presentó su visión del modelo socioeconómico, pasos para reestructurar la economía y las finanzas públicas, así como múltiples reformas para rescatar y fortalecer a PR, pero los huracanes del 2017 destruyeron la infraestructura y se necesitan billones para reconstruir y levantar la Isla.

Ante las diferencias entre la Junta, el Ejecutivo y la Legislatura de PR en cuanto al presupuesto para el 2018-19, la Junta certificó su propio presupuesto. El Gobierno y la Legislatura demandaron a la JSF. La Junta contestó que “el presupuesto aprobado es cónsono con el plan fiscal certificado y con el estatuto federal.

La Juez Taylor Swain sostuvo el poder de la Junta basado en la Ley PROMESA, y la Junta le requirió al gobierno un nuevo Plan Fiscal y a la Legislatura informes mensuales sobre como gasta su presupuesto y exigió a varias agencias estatales que envíen datos presupuestarios y una reconciliación bancaria mensual. El mandato intensifica las diferencias entre la JSF y la Legislatura, y el Senado requiere informes similares de la Junta. Por el bien de Puerto, urge resolver las diferencias.

El nuevo Plan Fiscal sometido por el Gobernador mantiene el Bono de Navidad para los empleados públicos y rechaza la cantidad de la reducción de las pensiones Propone ajustes en gastos de personal por unos $290 millones y $57 millones en beneficios del plan médico para que sean efectivos en el 2020.
El gobierno calcula $200 millones menos en gastos del programa de MI Salud; redistribuye $32,8 millones de otras agencias al Departamento de Seguridad; garantiza aumentos de salario a los maestros y policías; y reduce el recorte de gastos de personal de la policía y del Departamento de Salud.

Rosselló sostiene que “Este Plan Fiscal revisado insiste en los fondos que necesitamos para nuestro progreso y la protección de los sectores más vulnerables como nuestros pensionados y empleados públicos”.

Contrario a lo solicitado por la junta fiscal, el gobierno proyectó menos gastos en Medicaid; y aumentó la sostenibilidad de la deuda por unos $5,000 millones adicionales al acordado con los bonistas de COFINA para un pago de $32,300 millones y un pago anual de $620 millones durante 20 años y $806 millones en 40 años. El Plan Fiscal de Rosselló contempla un aumento en fondos federales y recuperación de fondos de las aseguradoras privadas de $62.3 Billones a $88 Billones en un periodo de 14 años.
El Plan de Rosselló apunta hacia una perdida poblacional de 11.2% y una población de 2,953,000 personas en 6 años. Peor aún, expertos predicen una población de solo dos millones en el 2050. Miles de ciudadanos buscan trato igual y aspiran a tener los mismos derechos constitucionales, voto y representación en el gobierno federal, así como seguridad, servicios de salud, educación, empleos y estabilidad.

El gobierno ignora el impacto social y económico de esa disminución poblacional y no han adoptado un Plan Poblacional para retener y atraer nueva población, tan necesario para un desarrollo económico sostenible.

Por suerte para la economía y los pequeños negocios en Puerto Rico, una nueva legislación federal concede un crédito o reintegro de $2,400 a los negocios en los Estados y hasta $1,920 por cada empleado retenido y a quien se le haya pagado durante la emergencia. Este beneficio federal puede representar entre $20,000 a $40,000 para las PYMES para compensar por gastos incurridos. Los $300 millones federales han beneficiado a cerca de 6,000 negocios.

Bajo el estatus territorial, el Congreso nos da un trato desigual. Urge garantizar a los puertorriqueños en la isla los mismos derechos y oportunidades que tienen nuestros conciudadanos en los 50 estados, que solo se logra convirtiendo a PR en otro Estado de la Unión.

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Queremos resolver la inferioridad política; lunes, 13 de agosto, 2018

Queremos resolver la inferioridad política; lunes, 13 de agosto, 2018

Hernán Padilla

El experimento político de décadas de subdesarrollo colonial fracasó. La evidencia abunda: el colapso fiscal gubernamental y de la economía; la pobreza que afecta a más del 50% de la población; 40 municipios bajo el nivel federal de pobreza y en condición de insolvencia operacional.

El federal subsidia 525,000 familias para las necesidades básicas, vivienda y alimentación; 1,500,000 personas reciben servicios de salud de “Medicaid”. Más de 700,000 niños viven debajo del nivel de pobreza y dependen por completo de las ayudas federales para la salud, educación pre-escolar, comida en las escuelas, y servicios sociales y 409,747 infantes dependen del Programa Especial de Nutrición Suplementaria.

Gracias a las leyes y política pública que permiten tratar la Isla como Estado para ciertos fines, muchos puertorriqueños han superado la pobreza, estancamiento y colapso del ELA-colonial. El total de fondos federales que ingresa anualmente a PR sobrepasa los $23.5Billones. Aun así, la inferioridad en asignaciones federales del territorio versus los estados es abismal.

La Government Accountability Office (GAO), radicó un informe sobre los efectos fiscales que tendría la estadidad sobre la economía de PR que proyecta un aumento de varios billones adicionales de trasferencias Federales. El Banco de la Reserva Federal considera que el aumento en transferencias federales estimularía la encomia significativamente, ya que la estadidad eliminaría el riesgo de la incertidumbre sobre el estatus político que afecta la inversión privada.

El GAO examinó 29 programas federales que representaban el 86% de los gastos federales para los 50 Estados en el 2010 y concluyó que el impacto mayor de la estadidad se sentirá en cuatro programas: Medicare, Medicaid, SNAP (Asistencia de Nutrición Suplementaria) y SSI (Seguro de Ingreso Suplementario).

En el 2010 el gasto de Medicare en Puerto Rico fue de $4,500 millones y con la Estadidad el gasto podría ser de hasta $6,000 millones al año; un aumento de $1.5 Billones. El gasto de Medicaid fue de $685 millones y podría aumentar a entre $1,100 millones a $2,100 millones con la Estadidad, un aumento de entre $400 millones a $1,500 millones al año.

En cuanto a la Asistencia Nutricional (SNAP) el gasto federal para el PAN fue de $1,900 millones, y bajo la Estadidad pudiera ser cerca de $2,600 millones. Como PR no participa actualmente de los beneficios del programa de Seguro Suplementario (SSI), bajo la Estadidad se calcula un gasto federal de entre $1,500 millones a $1,800 millones para los participantes en PR.

Con la Estadidad nuestra gente tendrá los programas del “Earned Income Tax Credit (EITC) y el Child Tax Credit (CTC)” que estimularían la economía por más de $1,000 millones anualmente. Si fuéramos un estado, las familias con dos niños con ingresos de $28,000/año, que pagan $1,736 en SS y $406 de Medicare, recibirían pagos de $4,622 por EITC y $2,000 por CTC.

El Huracán María demostró que la ayuda federal en casos de emergencia es fundamental para la preparación antes de una emergencia y los trabajos para la reconstrucción. El gobierno federal asignó más de $54 Billones para la estabilización, reconstrucción y construcción de la infraestructura. Ahora, el Gobernador Rosselló sometió al Congreso el Plan de Recuperación y solicita $139 Billones adicionales para la reconstrucción.

Aunque hemos recibido ayuda federal, la Isla no ha sido tratada como un Estado. La crisis económica y la quiebra fiscal obligaron al Congreso a imponer una Junta de Control Fiscal sobre el territorio colonial porque Puerto Rico no es un estado de la Unión. La Juez federal Swain sostuvo que el Congreso tiene poder para imponer políticas fiscales; y que “la Junta no está impedida de adoptar las recomendaciones de políticas rechazadas en un plan fiscal”.

Hay que ponerle fin al choque de poderes políticos, la quiebra fiscal y la parálisis del desarrollo económico. Llegó el momento de resolver la falta de igualdad, injusticia, limitaciones e inferioridad política bajo el Territorio-colonial. Somos ciudadanos de EEUU, y vivimos en un Territorio Organizado. Estamos listos para ser Estado para lograr un futuro de progreso y seguridad.

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Verdades contra mentiras sobre el estatus, lunes, 30 de julio de 2018

lunes, 30 de julio de 2018
Verdades contra mentiras sobre el estatus
Desde hace algún tiempo, los seguidores del Partido Popular Democrático están pasando por una crisis de identificación ideológica que ha motivado a preguntar a viva voz: ¿PPD quo vadis? Muchos se han convencido de que los líderes populares los habían engañado con la mentira que le vendieron desde 1952. Ahora conocen la verdad. El Estado Libre Asociado no es estado, no es libre, no es asociado y no se fundó por un pacto entre dos naciones independientes.

El mensaje de Héctor Ferrer del 25 de julio enreda más la mentira del ELA colonial que nunca existió. Ahora alega que sería posible lograr un modelo (político) en el que EEUU no interfiera con el gobierno de Puerto Rico. Ignora que el Congreso tiene autoridad plena sobre la isla, e imagina enmendar las leyes federales para que le concedan a Puerto Rico mayor participación en el Congreso.

Hernández Colón le huye a cualquier cambio y reclama que cambiar la condición actual mal llamada ELA no solucionará la crisis porque por los últimos 66 años ha llevado a la isla a la quiebra fiscal y económica, provocando que el Congreso aprobara la Ley Promesa y la Junta de Supervisión Fiscal.

Alejandro García Padilla dice que no se necesita un cambio de estatus. García Padilla y Rafael Hernández Colón insisten en “pedirle al gobierno de Estados Unidos que enmiende sus leyes para que Puerto Rico obtenga poderes adicionales”. Se empeñan en desarrollar el status territorial sabiendo que el concepto ha sido rechazado por las pasadas cuatro administraciones federales. Acevedo Vila propone un “nuevo país”, distinto, separado de y subsidiado por EEUU.

Ramón L. Nieves, líder del PPD, sostiene que la Ley Promesa, la Junta de Supervisión Fiscal y las decisiones del Tribunal Supremo federal acabaron el concepto ideológico del ELA y que el PPD debe refundarse o desaparecer.

Les recuerdo que el Informe del Grupo de Trabajo sobre el Estatus de Puerto Rico de 2011 confirma que la “libre asociación es un tipo de independencia”, que un pacto basado en la soberanía nacional de cada país puede ser revocado unilateralmente en cualquier momento, que las decisiones de ningún Congreso obligan a otro y que la ciudadanía americana no se garantiza permanentemente, y no se concede a las generaciones futuras.

En una columna en The Hill, Luis Fortuño desmintió a Aníbal Acevedo Vilá cuando dijo que Puerto Rico no quiere la estadidad. Fortuño dijo que la verdad es que la isla votó a favor de la estadidad dos veces en una década. Los ciudadanos de EEUU en Puerto Rico quieren la estadidad. La verdadera razón del mensaje de Acevedo Vilá es que su partido insiste en un “ELA mejorado”, fórmula excluida del referéndum porque durante los últimos 20 años el Ejecutivo federal la declaró inconstitucional.

Fortuño criticó que Acevedo Vilá alegue que la estadidad afectará negativamente la recuperación de Puerto Rico. Al contrario, la Casa Blanca y el liderato del Senado concluyeron que la mejor manera para ayudar la economía de la isla es resolviendo el estatus. Hawái y Alaska duplicaron su crecimiento económico después de su admisión como estados. Mientras el PPD trata de elaborar otra mentira política, la posición de Ricardo Rosselló es un compromiso contundente: “Nosotros continuaremos buscando la Igualdad plena para Puerto Rico como un estado y asegurar la ciudadanía americana de forma permanente para nuestro Pueblo”, ha dicho.

El movimiento estadista está convencido de que el fracaso socio-económico y político del ELA provoca la urgente necesidad de resolver el status político y que la estadidad es la óptima a opción para beneficiar y garantizar un buen futuro para los puertorriqueños. Es el único estatus político que preserva y garantiza constitucionalmente la ciudadanía de los Estados Unidos para la presente y las futuras generaciones.

La misión de los luchadores de la igualdad es lograr que Puerto Rico advenga a ser estado para adquirir la plenitud de derechos, oportunidades, progreso y poder político que dicho estatus asegura, participar como iguales en el proceso democrático nacional, votar por el presidente, tener su propia delegación en el Congreso y convertirse en socio de la Federación de Estados que conforman los Estados Unidos.

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Juventud reclama un cambio, publicada 06/08/2015–Reproducción

Juventud reclama un cambio lunes 8 de junio, 2015
Hernan Padilla

El estancamiento económico que experimentamos limita las oportunidades de empleo personal y de creación de empleos a jóvenes empresarios. Han causado que miles de jóvenes abandonen la isla buscando nuevas y mejores oportunidades de educación, progreso y mejor calidad de vida.

La crisis económica, política y social que vivimos bajo el ELA-colonial ha provocado el éxodo poblacional que a su vez debilita la cohesión familiar, afectando esa institución como figura central de nuestra sociedad y la base de nuestra cultura.

Las estadísticas de la página web del “Instituto del Desarrollo de la Juventud”, sirven para entender la preocupación de los jóvenes que no disfrutan de las mismas oportunidades y progreso. El 41% de los hogares con niños y jóvenes necesitan ayuda del Programa de Asistencia Nutricional; 44% de niños entre 3 y 4 años no están matriculados en pre-kinder; el 57% de la población menor de 18 años vive bajo el nivel federal de pobreza; y el promedio intermedio de ingresos de familias con menores de 18 años es solo $20,459 (muy por debajo del Estado con menor ingreso y del ingreso nacional promedio).

Ante la crisis crónica que afecta a la juventud puertorriqueña, Anthony Carrillo, VP Caucus Hispano de Juventud Demócrata, insiste en que “la falta de oportunidades en la isla no puede estar desligada de nuestra relación política territorial actual”. Carrillo enfatiza que “el argumento del PPD de que el estatus no está en issue” pierde validez cuando observamos los datos y la evidencia sobre la fuga de talento joven en nuestra isla”.

Además, sostiene que el gobierno actual ha olvidado el llamado de miles de jóvenes que rechazaron el status actual y votaron a favor de la estadidad en el 2012. Carrillo está convencido de que la Estadidad representa mayores y mejores oportunidades; garantiza igualdad política e inspira esperanza a nuestra juventud que demanda un cambio a nuestro fallido sistema sociopolítico; y promoverá mayor actividad económica, creación de riqueza y oportunidades de empleo para las nuevas generaciones.

Kevin McClintock, quien estudia Ciencias Políticas y Gobierno en la Universidad de Georgetown, resumió que aunque los puertorriqueños son ciudadanos americanos, la vida de un niño puertorriqueño es muy diferente a la de sus hermanos residentes en los estados.

Se refería a las desventajas del estatus colonial que afectan la vida de un puertorriqueño desde que nace porque se siente la desigualdad tanto para el individuo como para su familia.

Otra faceta de la desigualdad la experimentamos mientras vamos creciendo. En Puerto Rico, no tenemos el derecho de votar por el Presidente de los Estados Unidos, ni por oficiales electos que nos representen con su voto en el Congreso. McClintock exclamó “Me siento desigual a mis compañeros de clase, porque ellos sí tienen el derecho de salir a votar cada dos años”.

No cabe duda que aunque Puerto Rico parece un estado por la manera que vivimos, el sistema de gobierno, y el hecho de que somos ciudadanos Americanos, nuestro status colonial nos niega la igualdad de derechos que se disfrutan en los 50 Estados.

Zulma Rovira, JD, Presidenta de la Juventud de Igualdad Futuro Seguro, sostiene que la estadidad es la mejor herramienta para lograr la igualdad a la que aspira la juventud para todos los ciudadanos de EEUU que residen en PR. “La igualdad como ciudadanos americanos brinda esperanza a la juventud y a los jóvenes profesionales”.

Dentro de la estadidad disfrutamos de todos los derechos de la Constitución de los Estados Unidos, se logra la aplicación uniforme de todas las leyes aprobadas por el Congreso, se elimina la desigualdad política y constitucional entre los ciudadanos de los otros 50 estados y los ciudadanos residentes de Puerto Rico y se garantizan los mismas condiciones, derechos y oportunidades para lograr un mejor futuro.

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Barbosa, padre del Movimiento Estadista, publicada en julio, 2014

Barbosa
Mientras trabajamos hacia la resolución del status de Puerto Rico, honramos al Doctor José Celso Barbosa. el 27 de julio de 1857, fue el primer residente de raza mezclada en asistir al Seminario Jesuita de PR. En 1875, se trasladó a New York y posteriormente a Ann Arbor donde fue admitido a la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan en 1876 y se graduó con el más alto honor de la clase de 1880, convirtiéndose en el primer puertorriqueño con un grado médico estadounidense. En 1917 la Universidad de Puerto Rico le confirió el grado de Doctor Honoris Causa.

Con el cambio de soberanía del 1898, Barbosa vislumbró el sistema federalista americano y el ingreso de PR como Estado como solución ideal para el problema colonial. El 4 de julio de 1899 fundó el Partido Republicano de PR, en pro de la estadidad. José Barbosa, nieto del prócer, afirma que su republicanismo comenzó con el republicanismo español, que propulsaba la república para España.

En 1907, fundó el “El Tiempo”, el primer periódico bilingüe en la isla. En 1917, al constituirse el Senado de Puerto Rico, fue electo para ocupar un escaño legislativo, posición a la que fue reelecto en 1920. Se destacan, entre la legislación propuesta por Barbosa e incorporadas al sistema jurídico penal puertorriqueño, el juicio por jurado y Habeas Corpus.
En plena época de recrudecimiento de la segregación racial, avalada por una decisión equivoca de la Corte Suprema (Plessy vs Ferguson, 1896),
Barbosa fue designado al Consejo Ejecutivo del gobierno por todos los presidentes del 1900 al 1917, McKinley, T. Roosevelt,Taft y Wilson,

Hasta el día de su muerte en septiembre de 1921, su norte fue el bienestar social y político de PR. Se destaca su lucha en pro del cooperativismo como instrumento de justicia social frente a los movimientos antidemocráticos de la doctrina del marxismo. Como consta en el Proyecto de Ley 346 del 1999, Barbosa fue fundador de la primera cooperativa de crédito en el hemisferio occidental.

Entre los reconocimientos a su vida y obra, en el 2006, la Cámara de Representantes Federal designó el edificio de correo de Bayamón como “USPO Dr. José Celso Barbosa”. Por su parte, la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, denominó el “Parque del Tercer Milenio” en la isleta de San Juan como el parque Doctor José Celso Barbosa”.

“The Puerto Rico Herald” destacó a Barbosa como uno de los gigantes de la historia puertorriqueña, un gran puertorriqueño, ciudadano norteamericano, y uno de los hombres de raza negra más prominentes de su época.

Barbosa desarrolló una profunda afinidad con los principios del sistema político norteamericano. En 1898, ante un grupo de autonomistas, dijo: “Aspiramos a convertirnos en otro estado de la unión a fin de poder afianzar el carácter del pueblo puertorriqueño”. Lo que Barbosa promovió no fue la mal llamada “asimilación” sino el verdadero poder mediante los derechos que confiere la estadidad, tal como lo concibe la lucha contemporánea por la igualdad.

Según el historiador Mario Ramos, Barbosa planteó que su aspiración era “la autonomía del Estado, no la autonomía de la colonia” y vio en la Estadidad una manera de independencia por la soberanía que disfrutan los estados de la Unión (X Enmienda).

Reconocemos la imponente y única figura de Barbosa como el “Padre del movimiento Estadista”. Que mejor forma para los estadistas que celebrar su natalicio proclamando su apoyo a la Estadidad y exigiendo respeto absoluto por la voluntad expresada en el plebiscito del 2012, en la Marcha por la Estadidad y la Igualdad del próximo domingo 27 de julio.
Demostremos ese día que los que atesoramos y reclamamos la igualdad a través de la estadidad somos mayoría y que como Barbosa proclamamos “Adelante, siempre Adelante hacia la estadidad”.

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Constitución, territorio/colonia o estadidad (julio, 2011)- reproduccion

Constitución, territorio/colonia o estadidad (julio, 2011)

Hoy, 25 de julio, día de la Constitución e Puerto Rico, celebramos 113 años del inicio de la ocupación militar de Puerto Rico como colonia antillana de los Estados Unidos de Norteamérica.

La Ley 600 autorizó a Puerto Rico a tener nuestra propia Constitución para administrar asuntos locales. La historia legislativa reitera y el propio Muñoz Marin aceptó públicamente que la autoridad del Congreso sobre Puerto Rico es absoluta y plenaria. El “Commonwealth” no implica un status diferente; jurídicamente no existe.

Resulta oportuno señalar que la Constitución de Puerto Rico sostiene que:
“Consideramos factores determinantes en nuestra vida la ciudadanía de los Estados Unidos de América”, “la lealtad a los postulados de la Constitución Federal” y “la convivencia en Puerto Rico de las dos grandes culturas del hemisferio americano”.

Como en otros capítulos en la historia de la humanidad, el contacto de la cultura anglosajona americana y la colonial española-puertorriqueña ha provocado cambios sociales, académicos, políticos, gubernamentales, jurídicos, económicos y culturales que se han convertido en la nueva realidad puertorriqueña.

Procede reflexionar sobre el experimento político y traer un poco de historia a un pueblo que clama por que le pongan fin al estatus colonial y le abran las puertas a la igualdad dentro de la federación de estados de la nación americana o que le den la independencia para forjar su propio futuro.

Theodore Roosevelt, hijo del Presidente Teddy Roosevelt, luego de finalizar su termino como Gobernador de Puerto Rico en el 1932, publicó su libro “Colonial Policies of the United States” (Archivo Nacional de los Estados Unidos, 1937 #E-713-R-66). Roosevelt se interesó en el concepto de Puerto Rico como un “dominio” con gobierno propio en el futuro. Pronosticó que la Isla tendría su propia Constitución para administrar los asuntos locales en el futuro.

El ex Gobernador Roosevelt dijo que el sueño imperialista del 1898 había probado ser irrealizable y reconoce que una “democracia como la de Estados Unidos” no puede administrar un imperio-colonial. Sentenció que la administración colonial en Puerto Rico chocaba contra las tradiciones democráticas americanas y su pragmatismo gubernamental lo convenció que Puerto Rico era y siempre seria una carga económica para los Estados Unidos.

La Constitución para un gobierno propio colonial del 1952 es un instrumento político que en nada cambia el estatus territorial y cuyo nombre de Estado Libre Asociado solo tenía el propósito de engañar a la población insular y la opinión internacional. La intención era hacer creer que la Isla no era una colonia dentro del marco jurídico Constitucional y el Artículo 3, que reglamenta los Territorios y posesiones americanas en ultramar.

Ese fue el gran mito político-jurídico producto de mentes brillantes como el Juez el Supremo Abe Fortas, el Gobernador Tugwell y José Trías Monje, defendido y difundido por Luis Muñoz Marin., el gran maestro político. Muñoz reconoció que Puerto Rico era una colonia americana bajo la tutela exclusiva del Congreso de los Estados Unidos de America.

Los Populares inventaron la “gran mentira” del pacto bilateral, un pacto que nunca existió. Ahora quieren presentar la colonia como un territorio autónomo y soberano, un concepto jurídico ajeno a la Constitución Americana. El Congreso nunca cedió su autoridad sobre Puerto Rico

Tampoco podemos ignorar que la Tercera Sección del Artículo IV de la Constitución de los Estados Unidos establece que el Congreso podrá admitir nuevos estados a la unión.

La Constitución nos garantiza el derecho a exigir al Congreso que tome en cuenta la voluntad del pueblo de Puerto Rico. Cuando la mayoría de los puertorriqueños se exprese en contra de la colonia, en contra de una república independiente y a favor de la Estadidad convocaremos la Asamblea Constituyente para redactar la Constitución del Estado de Puerto Rico.

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Admisión de un estado hispano (REPRODUCCION DE COLUMNA 05/14//12)

Admisión de un estado hispano 05/14//12

Aunque el inglés es el idioma publico-cotidiano en el cual se vive y desarrolla comercial y públicamente un estado federado, la cultura y nuestro vernáculo, de los cuales nos sentimos orgullosos, son rasgos positivos para nuestro ingreso a la Unión. Ya existen varios estados con origen y ancestro hispano (Colorado, Montana, Nuevo México, Arizona, Texas. Florida y California).

En su mensaje de Presupuesto, el Gobernador dijo: “nuestra visión para un futuro de oportunidades para nuestros niños está anclada en el convencimiento de que para poder alcanzar sus sueños es fundamental que dominen perfectamente no sólo las destrezas básicas de matemáticas y ciencias, sino también el español y el inglés. …es un asunto de igualdad de oportunidades para Todos nuestros niños”.

Se comprometió a implantar el abarcador programa “Generación
Bilingüe para lograr que en un plazo de diez años todos y cada uno de los niños que se gradúan de escuela superior en Puerto Rico sean perfectamente bilingües, con pleno dominio de ambos, el español y el inglés”.

Cabe reafirmar que la falta de dominio del inglés perjudica a la juventud puertorriqueña, graduados de escuelas y/o universidades cuando solicitan empleos.

Por otro lado, la Constitución de los Estados Unidos de América provee los mecanismos para que Puerto Rico haga la transición y se convierta en un estado de la unión. La consecución de la estadidad está enmarcada en el proceso político, en el respaldo de los grupos y esferas de poder a nivel local y nacional, en la voluntad del Congreso y del Presidente y en una política pública presidencial respaldando la estadidad.

De estos emana la gran importancia del próximo plebiscito para iniciar finalmente el proceso de activismo político hacia una petición de admisión como estado de la Unión. Si la mayoría en Puerto Rico respalda la estadidad, nada ni nadie podrá impedirlo, aunque podrían intentar retrasarlo.

Una vez la mayoría de los puertorriqueños respalde la estadidad, Puerto Rico debe solicitar su admisión como Estado. Si fuera necesario, Puerto Rico, por su cuenta, elegiría dos Senadores y cinco Congresistas y los enviaría a reclamar sus posiciones como representantes electos por Puerto Rico, para que sean reconocidos oficialmente como miembros de igual rango en el Congreso, tal como lo hizo Tennessee cuando pidió admisión como Estado. Esa estrategia se conoce como el “Plan Tennessee”.

Anticipamos que el proceso conllevará negociaciones sobre las condiciones y periodo de transición que requieran el Congreso y Puerto Rico, pero el Congreso no puede rechazar la estadidad, porque nuestra aspiración constituye el reclamo y la lucha por lograr la igualdad de los derechos civiles de sus conciudadanos americanos en Puerto Rico.

De la misma manera que con otros estados que han ingresado a la unión, el Congreso dentro del marco constitucional podría imponer ciertas condiciones para ingresar, tales como un proceso de transición económica organizado y la enseñanza de inglés en las escuelas públicas (como fue la experiencia en Nuevo México, Arizona y Oklahoma).

Por nuestra parte, como estado, la Constitución le garantizaría a Puerto Rico el poder y la autonomía para el inglés y el español como idiomas oficiales, tal como dicta la Constitución de Puerto Rico. No podemos ignorar que la experiencia de más de un siglo durante el cual nos hemos integrado y somos parte de la cultura americana, nos demuestra que Puerto Rico ha podido mantener su cultura, costumbres, idioma e idiosincrasia bajo la bandera americana.

Puerto Rico ingresaría como estado caribeño-antillano bilingüe a los Estados Unidos para que continúe enriqueciéndose como nación y como pueblo. La Constitución, la bandera mono-estrellada sobre un fondo azul y el himno del Estado de Puerto Rico… “La Borinqueña” de don Manuel Fernández Juncos, continuarían distinguiéndonos como pueblo puertorriqueño.

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