El anzuelo de la Ciudadanía Americana, sept, ENDI.

El anzuelo de la Ciudadanía Americana
Hernán Padilla

El debate iniciado en el seno del PPD alrededor de la Ciudadanía Americana expone los malabares de los defensores del estatus colonial, como un estatus temporal y con las maquinaciones del ala “separatistas-soberanistas” para persuadir engañosamente a sus propios correligionarios que no están dispuestos a sacrificar su Ciudadanía Americana.

Proponen, sin capacidad jurídica internacional que “Estados Unidos y Puerto Rico suscriban un “Tratado de Asociación” no colonial y no territorial, reteniendo la Ciudadanía Americana, basado en el ejercicio de la soberanía de ambos países según definido por las Naciones Unidas, lo que requeriría convertir a la Isla en una republica independiente.

Promulgan un “tratado” al estilo de las Repúblicas Asociadas del Pacífico, pero omiten que sus habitantes no son ciudadanos americanos y ostentan la ciudadanía de cada república.
El PPD pretende “negociar” las definiciones y fórmulas para la papeleta del posible plebiscito, valiéndose de la ciudadanía como anzuelo para pescar incautos. Con esa meta puramente electorera, hasta los “separatistas-soberanistas” favorecen una Ciudadanía Americana utópica que nos privaría de los derechos, inmunidades y protección que tenemos bajo la Constitución.

Según ellos, “atesoran” la Ciudadanía Americana, pero a la vez pretenden que el tenga representación Internacional y Embajadas, determinar cuáles Agencias federales tendría injerencia en PR, (especialmente las instituciones y Agencias de Ley y Orden), negociar y suscribir tratados comerciales y hasta dictaminar la ayuda que recibiría Puerto Rico en casos de desastres naturales, entre otros.

Luego de defender por décadas la existencia de un “pacto bilateral”, finalmente el PPD acepta que el ELA no es permanente y que Puerto Rico está sujeto a los poderes plenarios del Congreso. Ahora pretenden “un ELA soberano fuera de los poderes del congreso y de la cláusula territorial”, o sea una nación independiente donde no aplicaría la Constitución de los Estados Unidos ni seríamos ciudadanos americanos.

Durante 62 años han sostenido que el alegado pacto “no podía ser modificado unilateralmente”. Ahora pretenden “sustituir la Ley de Relaciones Federales por un pacto de libre asociación que supuestamente no podría ser modificado unilateralmente”, afirmación que no es posible porque violaría la Constitución y la soberanía de EEUU.

Sus posturas acomodaticias contradicen la realidad jurídica y constitucional. Los Grupos de Trabajo de Casa Blanca (Task Force) han expresado que un ELA como pretende definirlo el PPD es inconstitucional, que un “pacto de libre asociación puede ser variado unilateralmente” y que la libre asociación es una versión de independencia. También el Comité de Congresional de Recursos naturales ha llegado a conclusiones similares, sosteniendo además, que el ELA mejorado no es una opción legalmente viable por ser inconsistente con la Constitución.

Sobre la ciudadanía, tanto el “Task Force’ de Obama como el Comité Congresional y recientemente el Departamento de Justicia federal a través del caso Tuaua v. US han expresado clara y contundentemente que si Puerto Rico opta por la independencia o la libre asociación, los que nazcan en la nueva nación no serán ciudadanos americanos y que la ciudadanía del territorio no incorporado de PR es estatutaria y no está protegida por la decimocuarta enmienda de la Constitución.

Por ello, ningún estatus político que no sea la Estadidad garantiza la permanencia de la Ciudadanía Americana a las generaciones presentes y futuras con igualdad ciudadana. El Departamento de Justicia advierte que “la ciudadanía no es un derecho fundamental de los nacidos en los territorios no incorporados.

Es hora de aprobar una consulta simple, digna y democrática que explícitamente nos ofrezca la oportunidad de resolver el vergonzoso status colonial. El Secretario Holder tiene el mandato expreso de viabilizar un plebiscito sufragado con fondos públicos federales para resolver el estatus de Puerto Rico dentro del marco constitucional de EEUU que nos garantice nuestra Ciudadanía y todos los privilegios e inmunidades que ello conlleva.

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Iglesias: Estadista reformista y líder obrero, ENDI, Lunes 1 de sept de 2014

Iglesias: Estadista reformista y líder obrero
Hernán Padilla

Concurrente con la celebración del “Labor Day” rendimos también tributo al líder obrero, estadista y Comisionado Residente Santiago Iglesias Pantín. Nacido en España, emigró a PR en 1896 donde inició el movimiento obrero local, convirtiéndose en el “líder obrero” de la Isla.

Luego de su primer “mitin” en 1898, Luis Muñoz Rivera, miembro del gabinete español, ordenó su encarcelamiento como “preso político”. Con elecciones convocadas para el 27 de marzo de 1898 por el Gobernador Macías, había que silenciar al propagandista obrero, para evitar su influencia. Al comenzar la guerra Hispano-Americana, Iglesias trató de escapar, pero las autoridades españolas lo encarcelaron hasta que el gobierno americano exigió la liberación de los presos políticos en octubre 1898.

Se mudó a New York en 1900, donde trabajó, estudió inglés, se hizo ciudadano americano y gestionó apoyo de las organizaciones laborales nacionales. A su regresó en 1901, reclamó aumentos salariales para los trabajadores, siendo nuevamente encarcelado por violar una ley que antecede el Tratado de Paris, pero el Tribunal Supremo lo absolvió.

Iglesias organizó la Federación Libre de Trabajadores y en 1915 el Partido Socialista, convirtiéndose en su portaestandarte. Sirvió en el Senado Territorial del 1917 al 1933. En 1932, propició una Coalición entre los partidos Socialista y Unión Republicana que se enfrentó al Partido Liberal del senador Luis Muñoz Marín, entonces proponente de la independencia.

Iglesias fue elegido Comisionado Residente sobre una plataforma de justicia social y la estadidad como la mejor opción para los trabajadores. En su primer discurso en el Congreso resaltó la necesidad de incluir a PR en todas las medidas nacionales de rehabilitación de la economía.

Su gestión fue trascendental, ya que para aquella época el sistema financiero y la banca local y nacional atravesaban por una crisis similar. Durante su término congresional se aprobó la Ley Bancaria del 1933 que creó el Federal Deposit Insurance Corporation, asegurando los depósitos de los ciudadanos en los bancos locales y estabilizando el sistema financiero.

Iglesias batalló para que incluyeran a PR en el Seguro Social y finalmente logró la cubierta bajo el Buró de Niños y de Salud Pública para las comunidades rurales. En defensa de la industria azucarera puertorriqueña, exigió trato igual a los productores de azúcar domésticos por ser PR parte de la nación.

El historiador Manuel Lin Iglesias destaca que en su primer mensaje ante la Cámara de Representantes, Iglesias enunció que “Puerto Rico es social y políticamente Americano”, “su comercio, prácticas e industrias prosperan bajo la bandera americana”, y además que “los puertorriqueños son ciudadanos americanos desde el 1917”. Fué un legislador incansable promoviendo la estadidad para PR, reclamando mejores vínculos con la nación.

Los Archivos de la Cámara de Representantes federal destacan que su más importante gestión fue el proyecto para admitir a Puerto Rico como estado de la unión en 1935. En su discurso enfatizó “la lealtad y sinceridad de propósito del pueblo de PR” y que “hemos cumplido con nuestra obligación y participado las penurias y las alegrías de la nación”. Nunca dejaba de recordarles que al Puerto Rico no tener voto en el Congreso carecía del poder que tienen los Representantes de los Estados.

Iglesias fue herido de bala por el nacionalista Domingo Crespo en 1936. Las balas no lo detuvieron. Una semana más tarde regresó a Mayagüez con el mensaje de que “el bienestar de la gente de Puerto Rico solo se puede lograr dentro de las instituciones americanas”.

Honramos a Santiago Iglesias como defensor de la estadidad para el bienestar del pueblo puertorriqueño, líder obrero para mejorar las condiciones de los trabajadores, promotor de reformas económicas para rescatar nuestra economía de la pobreza y como un Comisionado Residente empeñado en el reconocimiento de Puerto Rico como parte integral de los Estados Unidos.

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El pacto silvestre. endi, 18 DE AGOSTO, 2014

El pacto silvestre
Hernán Padilla

El llamado debate “silvestre” en el PPD demuestra que finalmente admiten que el ELA-colonial no es sostenible y que ya no le sirve bien a Puerto Rico para resolver los serios problemas que están destruyendo a nuestro pueblo.

Ante la crisis que priva de esperanza a las presentes y futuras generaciones, el electorado revocó su consentimiento al estatus colonial favoreciendo la estadidad con 61%, lo que no deja la más mínima duda de que los puertorriqueños atesoramos nuestra ciudadanía americana.

Este contundente resultado ha desatado en el PPD un cruento debate por definir sus versiones de estatus. La lucha entre los llamados soberanistas-independentistas y los colonialistas-nacionalistas revela que el foco de su estrategia es tratar de alcanzar un “pacto bilateral” con los Estados Unidos.
Las propuestas que han salido a la luz pública oscilan entre el “ELA soberano”, “ELA culminado” y “ELA refundado” que son en efecto una republica asociada. En su intento por retener aquellos populares que rehúsan arriesgar su ciudadanía americana, proponen “negociar” para retenerla.

El Artículo I de la Constitución obliga al Congreso a que las leyes que afectan la ciudadanía sean “uniformes” en “toda” la nación. La enmienda XIV de la Constitución consigna que: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en EEUU y sometidas a su jurisdicción son Ciudadanos de EEUU y de los Estados en que residen”.

En resumen, la ciudadanía americana es uniforme. El Congreso no puede crear una “nueva clase de ciudadano” diferente a lo que establece la Enmienda XIV. Tampoco puede ignorarse que la ciudadanía concedida a los puertorriqueños es estatutaria y que la adquirida por nacimiento en un Estado de la Unión es permanente, ya que es de carácter constitucional.

Los separatistas/soberanistas pretenden excluir a Puerto Rico de la Clausula Territorial de la Constitución que imparte al Congreso el poder de legislar sobre todos los territorios de los EEUU. La pretensión principal del “ELA-soberano o república asociada” es negociar un “pacto” bilateral entre Puerto Rico y la nación americana, “pacto” que ha sido explícitamente declarado inconstitucional por la Rama Ejecutiva y los líderes del Congreso. Entiendan que ningún “tratado” entre naciones puede enmendar la Constitución.

El PPD propone un “pacto y una ciudadanía americana diferente”, conceptos inaceptables dentro del marco constitucional americano. Bajo la independencia o la libre asociación, el Congreso revocaría prospectivamente la ciudadanía estadounidense a los que nacieron en Puerto Rico. Al convertirse Puerto Rico en una república soberana, los nacidos aquí no serían Ciudadanos Americanos.

Los que pretenden un pacto similar al de las Repúblicas Asociadas del Pacífico, ocultan que sus ciudadanos son nacionales de repúblicas independientes y NO son ciudadanos americanos. Retamos a los que proponen ese modelo a producir un solo ejemplo de una república independiente asociada con ciudadanía americana.

Parafraseando a Martin Luther King: Los que somos Ciudadanos de los EEUU retendríamos la ciudadanía, pero seríamos extranjeros en nuestra propia tierra. Estaríamos renunciando a beneficios que reciben los ciudadanos americanos en los 50 estados pero tendríamos que cumplir con todas las responsabilidades, incluyendo rendir planillas al IRS por ingresos en el extranjero.

La ciudadanía de los Estados Unidos define al puertorriqueño del Siglo 21 tanto los de aquí como a los 5 millones de ciudadanos de extracción puertorriqueña que residen en el continente. Actualmente somos Nacionales y Ciudadanos Americanos, según lo certifican documentos oficiales como el pasaporte, pero las nuevas generaciones estarían sujetas a procesos y estatutos pertinentes de naturalización, incluyendo obtener visado para viajar a Estados Unidos.

Ante esa proposición claramente perdidosa, nos reafirmamos en que los ciudadanos de los Estados Unidos residentes en Puerto Rico no merecen menos que tener iguales derechos, responsabilidades y oportunidades que sus conciudadanos en los Estados de la Unión, y que la estadidad es la única opción que nos garantiza constitucionalmente nuestra preciada ciudadanía americana.

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El verdadero consenso, lunes 4 de agosto, 2014, ENDI

El verdadero consenso
Hernán Padilla
El presidente del PPD expresó recientemente el deseo de lograr un consenso para resolver el dilema del estatus político de Puerto Rico. El “llamado a la unidad” choca con las múltiples facciones de su partido que no pueden definir el estatus. Tampoco puede haber consenso al establecer criterios ajenos a la unión permanente a la que aspiramos la mayoría de los puertorriqueños.

A pesar de que refrendaron el resultado al utilizar fondos públicos para el plebiscito del 2012, el gobernador pretende ignorar la voluntad mayoritaria allí expresada, donde el 54% de los gobernados revocó su consentimiento al status colonial y adjudicó un triunfo contundente a la estadidad sobre las dos formulas de independencia combinadas. Están obligados a acatar la voluntad del pueblo expresada en un proceso democrático validado con la participación del 78% del electorado.
La Constitución de Puerto Rico no define un cambio de estatus. Su Preámbulo
establece que “consideramos factores determinantes en nuestra vida la ciudadanía de los Estados Unidos de América”, “la lealtad a los postulados de la Constitución Federal” y “la convivencia en Puerto Rico de las dos grandes culturas del hemisferio americano”. La comunidad política creada y el lenguaje constitucional facilitan el proceso para que PR sea admitido como estado de la Unión.

Evidentemente el argumento de convocar a “todas las fuerzas políticas a dialogar para encontrar un consenso” es una farsa. Ahora pretenden que el territorio-colonial sea excluido de la Clausula Territorial de la Constitución Federal, obviando el requisito de resolver previamente el status, sea hacia la estadidad o la independencia.

Para lograr su propósito, los líderes populares proponen “sustituir la Ley de Relaciones Federales por un pacto de libre asociación que no pueda ser modificado unilateralmente”; lo que violaría la Constitución y soberanía de los Estados Unidos.

Ya la administración del Presidente Obama estableció que no es posible aceptar las cláusulas de consentimiento mutuo (pacto bilateral) porque cualquier Congreso futuro tiene el poder para modificar la relación unilateralmente”. El Congreso, además, concluye que el “ELA mejorado o culminado” es inconstitucional e inadmisible. A esto se suma que la Administración Clinton determinó que la propuesta de “consentimiento mutuo” inaceptable porque contraviene la Constitución. Por tanto, fuera de la independencia, un territorio solo puede solicitar formulas compatible con la Constitución, las leyes y la política pública de Estados Unidos.

Cualquier dialogo sobre el estatus tiene que considerar que el llamado “ELA soberano” nos convertiría en una nación separada de los Estados Unidos, mientras que el status territorial perpetúa la desigualdad política en derechos civiles y el evidente déficit democrático que representa la privación del voto presidencial y de representación congresional proporcional.

La Ley del Gobernador Electo de 1947 sostiene que “los derechos, privilegios e inmunidades de los ciudadanos americanos en PR se respetarán “como si PR fuera un estado de la Unión”. El Congreso tendrá que reconocer que sus conciudadanos puertorriqueños tienen igual derecho a todos los privilegios e inmunidades que les otorga la Constitución a todos los ciudadanos americanos.

Puerto Rico cumple con los requisitos pata ser admitido a la Unión la condición de acuerdo y sujeto a las disposiciones de la Constitución de Estados Unidos y de la Ley Publica 600, a saber, ser un “territorio organizado políticamente como un estado” tener una carta de Derechos, y una forma republicana de gobierno.

La Estadidad imparte la dignidad poniendo fin a la colonia, garantizando autonomía local, y extendiéndole los poderes de soberanía estatal, igualdad ciudadana, progreso económico y estabilidad.
El resultado del plebiscito del 2012–que el pueblo gallardamente validó en la “Marcha PR escogió la Estadidad” representa un rechazo contundente al ELA colonial quebrado y fracasado y una afirmación ineludible que Puerto Rico demanda convertirse en Estado de la Unión.

Ese, seños Gobernador, es el verdadero consenso.

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“ELA no tiene zapata juridica” reproduccion de columna sobre el tema.

El ELA No Tiene Zapata Jurídica
Hernan Padilla, MD

Los amables lectores que respondieron a mi columna reflejan confusión cuando Acevedo habla de soberanía y un pacto bilateral.

El Informe aprobado por el Comité de Recursos Naturales del Congreso sobre el status de Puerto Rico llega a la conclusión inescapable, el ELA carece de zapata jurídica constitucional. Así lo entiende el Congresista Serrano, puertorriqueño serio y valiente.

Aquellos que creen en la mentira del “pacto bilateral”, entiendan que un plebiscito ordenado por el Congreso seria regido por las Leyes Federales. Los Tribunales Federales tendrán jurisdicción exclusiva para resolver controversias. Cual “pacto bilateral”?

La Constitución de Los Estados Unidos define solo cuatro formas de status políticos: Estados, el Distrito Federal, las Tribus Indígenas, y los Territorios.

La Cláusula Territorial cede al Congreso el poder de gobernar los territorios, como Puerto Rico, en asuntos locales y Nacionales. El Tribunal Supremo decidió que los Estados Unidos pueden ejercer soberanía y gobernar los territorios no incorporados, como Puerto Rico. Los derechos Constitucionales no aplican automáticamente a los Territorios.

La Ciudadanía Americana, que apreciamos los puertorriqueños, la concedió el Congreso mediante una ley, no la Constitución. La Ciudadanía Americana la cobija la “soberanía” del la Nación Americana.

La Ley 600 autorizo a Puerto Rico a tener nuestra propia Constitución para un gobierno puramente insular. La relación Territorial continua bajo el “Puerto Rican Federal Relations Act”. El alegado “pacto” nunca existió.

Muñoz Marín acepto públicamente que la Ley 600 no elimino el poder plenario y exclusivo del Congreso sobre Puerto Rico. La historia legislativa reitera que la autoridad del Congreso sobre Puerto Rico es absoluta y plenaria. El Congreso administra la Cláusula Territorial y provee las condiciones para la eventual incorporación a la Nación como Estado Federado.
La Constitución de Puerto Rico no define un cambio político. Las Leyes del 1950 y 1952 no autorizaron “libre asociación” con los Estados Unidos. Los Populares se inventaron la “gran mentira” del pacto bilateral. El pacto bilateral nunca existió. El Congreso nunca cedió su autoridad sobre Puerto Rico. Esta es la cruda realidad de la colonia.

El “Commonwealth” no es un “status político y no implica un status diferente. Puerto Rico es un Territorio; no es una Nación soberana en libre asociación con los Estados Unidos. Esta es la gran mentira. Su nombre es ELA, su apellido colonia.

El Tribunal Supremo Federal dictamino que la Cláusula Territorial opera en PR. El Congreso tiene el poder para aprobar todas las reglas y reglamentos sobre el Territorio. (Harris vs. Rosario, 1980). La Cláusula Territorial y todas las leyes federales son la Ley Suprema en Puerto Rico (Rodríguez vs. PPD, 1982).

La nueva propuesta del ELA culminado contiene principios que fueron “rechazados” y no aceptables para al Congreso.

La Administración del Presidente Clinton determino que la propuesta del PPD de un ELA culminado (Enhanced Commonwealth) viola la Constitución y no es aceptable. La propuesta de “consentimiento mutuo” (pacto bilateral) no es aceptable. El Congreso no puede obligar a futuros Congresos. La soberanía que ellos reclaman convertiría a Puerto Rico en una Nación Independiente. La Nación de Puerto Rico no puede ser parte de los Estados Unidos.

Estados Unidos sostiene que Puerto Rico es un Territorio no incorporado y tajantemente rechaza el ELA culminado. Esta patraña política no encaja dentro del marco constitucional Americano.

Un futuro plebiscito o Convención Constituyente solo puede considerar y escoger entre Independencia, Estadidad, y una Nación Independiente asociada con los Estados Unidos. En otras palabras, Puerto Rico tiene que pedir la Independencia y luego solicitar un acuerdo con los Estados Unidos. Acuerdo que es revocable unilateralmente.

Amigo lector, la Republica Asociada es una de las únicas tres alternativas aceptables bajo la Constitución Americana y el derecho Internacional. Puerto Rico solo puede considerar un status que sea compatible con la Constitución, las leyes básicas y la política publica de los Estados Unidos.
El ELA Culminado (enhanced Commonwealth) no es un status viable y no puede aceptarse bajo ninguna circunstancia.

Bajo la “soberanía” que reclaman los lideres de la colonia, crearían una Nación Independiente sin votar por la independencia, y asociarla a Estados Unidos antes de ser una Republica, como en “Republica Asociada”. Las nuevas generaciones no serian Ciudadanos Americanos.

El ELA no tiene zapata. No existen cimientos para sostenerla. La solución final es inaplazable. El Congreso Americano tiene que actuar AHORA.

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Desarrollo económico, fondos federales y contribuciones (Reproducción del Manual de la Estadidad)

Desarrollo económico y fondos federales: Cap XI
“Lucha por la igualdad política y económica”
Los proponentes de la estadidad reconocemos que no podemos depender exclusivamente de la asistencia federal como una solución permanente o exclusiva a los problemas fundamentales de Puerto Rico.

Se ha probado que las limitaciones coloniales de nuestra condición política actual impiden que territorio Puerto Rico disfrute de los mismos derechos y privilegios de los cincuenta estados. La condición de inferioridad política actual es un impedimento para un desarrollo económico sostenible. El territorio de Puerto Rico está muy rezagado, cuando comparamos el desarrollo económico local con los estados aún más pobres de la Nación.

Cuando comparamos el Producto Bruto Interno (GDP) de Puerto Rico con cada uno de los 50 estados y Washington DC (2010), Puerto Rico es el ultimo (numero 52) con un GDP por persona de $23,380 cuando el promedio de Estados Unidos es $47,482. El estado con menor GDP Per cápita es Mississippi con un promedio de $33,000.

Nuevamente, el actual status ha sido un fracaso social, político y económico. La estadidad representa la oportunidad de salir del atolladero de la colonia. Ser estado nos saca de la pobreza y mejorará el estándar y la calidad de vida de todos los puertorriqueños, comenzando por los más necesitados y los que menos recursos tienen.

Aunque importantes para una economía en desarrollo, las transferencias federales no pueden, ni deben ser el pilar principal que sostiene el ideal de la estadidad. Aun así, no cabe duda que mientras el territorio de Puerto Rico no desarrolle su economía sustancialmente, estamos obligados a luchar sin poder político alguno por un trato de igualdad ante el Congreso de los Estados Unidos, quien es el principal responsable por imponernos las restricciones de inferioridad que no permiten un desarrollo apropiado fuera de la dependencia ciudadana, social, política y económica.

Es nuestra responsabilidad reclamar y competir por los fondos federales para beneficio de toda la población, principalmente los desempleados, la gente de escasos recursos y la clase media. Reclamaremos ayuda para la educación, salud y servicios medico-hospitalarios, seguridad pública, servicios sociales, ayudas a niños en desventaja, madres solteras y educación para sus hijos, vivienda, transportación, infraestructura, desarrollo económico, protección el ambiente.

Como estado Puerto Rico recibiría fondos federales adicionales para estos fines. Esta infusión de fondos federales adicionales tendría un efecto multiplicador inmediato de considerable magnitud sobre nuestro crecimiento económico y la creación de empleos, y a demás contribuiría a reducir los altos niveles de pobreza prevalecientes bajo el status colonial actual y a combatir la desigual distribución de la riqueza.

Durante los últimos 11 años, Puerto Rico ha recibido $133.6 billones netos del gobierno de los Estados Unidos, después de deducir pagos al Servicio de Rentas Internas (IRS), incluyendo pagos de Seguro Social y Medicare; y del 1990 al 2009 el gobierno federal aportó $256.1 billones a la economía de Puerto Rico, de los cuales Puerto Rico pago $73.7 billones al IRS, dejando un balance neto a favor de Puerto Rico de $182.4 Billones.

Durante el 2009-10 las aportaciones federales en Puerto Rico ascendieron a $7.7 billones por concepto de Seguro Social, retiro e incapacidad, Medicare, vivienda, Sección 8 y Becas Pell; $4.4 billones por desempleo; $7.5 billones para asignaciones federales (grants); $600 millones para contratos y servicios; y $1.2 billones para empleos federales en la isla, la gran mayoría ocupados por puertorriqueños.

Existe una falacia que en Puerto Rico no se pagan contribuciones federales. Sin embargo, todos los ingresos generados fuera de Puerto Rico pagan contribuciones federales, así como todos los empleados y retirados federales quienes pueden recibir un acredito en sus planillas de contribución federal equivalente al pago de contribuciones locales. Aquellos que reciben beneficios del Seguro Social y reciben otros ingresos sustanciales sin importar la fuente de ingresos, así sea Puerto Rico o en los otros 50 estados podrían estar sujetos a contribución federal dependiendo de la cuantía del ingreso adicional.

En vista de la tergiversación que sectores opositores hacen de los datos sobre los pagos a Seguro Social, Medicare y otros, es apropiado explicar estos pagos. Mientras en el 2010 lo ciudadanos recibieron pagos del Seguro Social por $6,829 millones, Puerto Rico aportó $2,528.4 millones, una diferencia neta favorable para Puerto Rico de $4,300.6 millones (aportación individual de $1,297.4 millones y aportación por los patronos de $1, 231millones).

Medicare reembolsó $2,509.9 millones, mientras que los puertorriqueños aportaron $449.1 millones, una diferencia neta favorable para la Isla de $2,060.8 millones.

Sin las transferencias, pagos directos, ayudas y subsidios federales, Puerto Rico seria un territorio de pobreza extrema. Basta con señalar que el gobierno federal concedió ayudas por $1.4 billones para Educación; $1.4 billones para salud, $800 millones para vivienda, y $2.2 billones para Asistencia Nutricional, (PAN) y Mujeres, Infantes y Niños (WIC).

Es innegable que la estabilidad política atraerá y fomentará más inversiones y que el gobierno federal tendrá mayor presencia en la isla. Como resultado natural, se crearán más empleos federales, más contratos de servicios, y mayor crecimiento del Producto Bruto Estatal y menores impuestos locales.

Nuestra meta “no es ser dependiente de los fondos federales”, por el contrario estamos convencidos de que con la estabilidad, permanencia y seguridad de ser un estado de la unión, se impulsará el desarrollo económico para beneficio de todos los puertorriqueños.

Nuestra meta de convertir el territorio de Puerto Rico en estado de la nación Americana no es para reclamar más fondos federales es para reclamar la participación que nos pertenece como ciudadanos de los Estados Unidos. Es innegable que como “Territorio casi incorporado” (o incorporado de facto) no disfrutamos de todos los beneficios económicos que corresponden a los otros cincuenta estados. Queda claro que dentro de la estadidad tendremos los recursos para mejorar la calidad de vida en Puerto Rico, incluyendo la seguridad pública y la lucha contra el crimen.

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Contestacion a Angel Rosa. reproduccion de columna “¿Despues de;l GAO, que?

68. Después del GAO, ¿Qué? Lunes 17 de abril, 2014

El Congresista Doc Hastings encomendó al Government Accountabilitty Office, GAO, evaluar el efecto que tendría la admisión de Puerto Rico como Estado, y su impacto sobre los gastos e ingresos del tesoro federal, así como el efecto que la estadidad tendría sobre la economía y las finanzas publicas locales.

Sus hallazgos reafirman que los puertorriqueños y otros ciudadanos americanos residentes en Puerto Rico no disfrutan de la igualdad de derechos, oportunidades, beneficios y responsabilidades que sus conciudadanos en los 50 estados.

El informe derriba múltiples barreras políticas, económicas y sociales. Destruye la falsa teoría colonialista de que la estadidad tendría un costo muy alto para el Tesoro federal y el mito del “estado mendigo”. El GAO presenta datos categóricos que demuestran que con la estadidad Puerto Rico dispondrá de las herramientas económicas para sacar su población de la pobreza y el estancamiento económico y que sería tan beneficiosa para la isla como para el tesoro federal.

El experimento político-económico del ELA fracasó estrepitosamente, creando en la isla una alta dependencia de las ayudas federales, convirtiéndola en una carga para el Tesoro federal. La estadidad es la única alternativa para que Puerto Rico se integre a nuestra Nación en condición de igualdad de derechos y responsabilidades que corresponden a todo ciudadano americano y el poder político que asegura le voto presidencial, la representación congresional y la participación plena en el gobierno nacional.

Durante el periodo de transición todos los estados han sentido los efectos positivos de la admisión como estado. En Puerto Rico se aceleraría el progreso y desarrollo económico y la inyección de fondos adicionales que correspondan como ciudadanos americanos mejoraría sustancialmente la calidad de vida.

El GAO destaca además que con la estadidad los ciudadanos de menos recursos, los de mayor edad y los incapacitados recibirían ayuda directa del “ingreso suplementario (SSI); Medicare aumentaría los desembolsos para servicios de salud a envejecientes y personas con limitaciones físicas; Medicaid haría disponibles más recursos para la salud, aumentaría su cobertura a 900,000 puertorriqueños, y cubriría servicios de cuido extendido. El Programa de Asistencia Nutricional-SNAP ofrecería más fondos que bajo el PAN actual; así como asistencia temporal para familias necesitadas y cubierta del Programa de Seguro Médico para niños.

Los beneficios de la educación con la estadidad son innumerables: garantizan las Becas Titulo I para agencias educacionales locales (LEA); becas para educación de veteranos, Becas Pell y el programa federal de préstamos para estudiantes universitarios, entre otros.

Los que demagógicamente invocan el tema de las contribuciones para menoscabar la estadidad versus el ELA-colonial, tienen que aceptar que en lugar de pagar contribuciones federales, los trabajadores de ingresos limitados recibirán compensación por “Earned income Tax Credit, Child tax Credit y American Opportunity Tax Credit”.

Es inconcebible que en un territorio bajo la bandera americana, los defensores del status colonial antepongan sus plataformas político-ideológicas para negarles a nuestras familias la oportunidad de progreso a la que tienen derecho como ciudadanos americanos.

Se aferran a un experimento fracasado que nos sume en la pobreza y rechazan la solución de la estadidad que erradicaría la desconfianza asociada a la incertidumbre del status y estimularía la inversión de capital en la isla.
Nosotros aspiramos a la estadidad porque garantiza el derecho a la igualdad de oportunidades, progreso, crecimiento y vitalidad para todos los puertorriqueños. Concurro con el amigo constitucionalista Alfredo Castellanos: la estadidad nos hará socios activos del sueño americano, con las mismas oportunidades bajo la ley y los recursos que nos permitan aspirar a un nuevo y mejor futuro.

Las conclusiones del informe del GAO fortalecen la convicción del pueblo estadista que convertir a Puerto Rico en Estado es una realidad irreversible. Ya no se trata de dilucidar si seremos el Estado 51 sino cuán pronto seremos admitidos.

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Barbosa: Padre del movimiento estadista; lunes 21 de julio, 2014, ENDI

Barbosa: Padre del movimiento estadista
Hernán Padilla
Mientras trabajamos hacia la resolución del status de Puerto Rico, honramos al Doctor José Celso Barbosa. el 27 de julio de 1857, fue el primer residente de raza mezclada en asistir al Seminario Jesuita de PR. En 1875, se trasladó a New York y posteriormente a Ann Arbor donde fue admitido a la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan en 1876 y se graduó con el más alto honor de la clase de 1880, convirtiéndose en el primer puertorriqueño con un grado médico estadounidense. En 1917 la Universidad de Puerto Rico le confirió el grado de Doctor Honoris Causa.

Con el cambio de soberanía del 1898, Barbosa vislumbró el sistema federalista americano y el ingreso de PR como Estado como solución ideal para el problema colonial. El 4 de julio de 1899 fundó el Partido Republicano de PR, en pro de la estadidad. José Barbosa, nieto del prócer, afirma que su republicanismo comenzó con el republicanismo español, que propulsaba la república para España.

En 1907, fundó el “El Tiempo”, el primer periódico bilingüe en la isla. En 1917, al constituirse el Senado de Puerto Rico, fue electo para ocupar un escaño legislativo, posición a la que fue reelecto en 1920. Se destacan, entre la legislación propuesta por Barbosa e incorporadas al sistema jurídico penal puertorriqueño, el juicio por jurado y Habeas Corpus.
En plena época de recrudecimiento de la segregación racial, avalada por una decisión equivoca de la Corte Suprema (Plessy vs Ferguson, 1896),
Barbosa fue designado al Consejo Ejecutivo del gobierno por todos los presidentes del 1900 al 1917, McKinley, T. Roosevelt,Taft y Wilson,

Hasta el día de su muerte en septiembre de 1921, su norte fue el bienestar social y político de PR. Se destaca su lucha en pro del cooperativismo como instrumento de justicia social frente a los movimientos antidemocráticos de la doctrina del marxismo. Como consta en el Proyecto de Ley 346 del 1999, Barbosa fue fundador de la primera cooperativa de crédito en el hemisferio occidental.

Entre los reconocimientos a su vida y obra, en el 2006, la Cámara de Representantes Federal designó el edificio de correo de Bayamón como “USPO Dr. José Celso Barbosa”. Por su parte, la Asamblea Legislativa de Puerto Rico, denominó el “Parque del Tercer Milenio” en la isleta de San Juan como el parque Doctor José Celso Barbosa”.

“The Puerto Rico Herald” destacó a Barbosa como uno de los gigantes de la historia puertorriqueña, un gran puertorriqueño, ciudadano norteamericano, y uno de los hombres de raza negra más prominentes de su época.

Barbosa desarrolló una profunda afinidad con los principios del sistema político norteamericano. En 1898, ante un grupo de autonomistas, dijo: “Aspiramos a convertirnos en otro estado de la unión a fin de poder afianzar el carácter del pueblo puertorriqueño”. Lo que Barbosa promovió no fue la mal llamada “asimilación” sino el verdadero poder mediante los derechos que confiere la estadidad, tal como lo concibe la lucha contemporánea por la igualdad.

Según el historiador Mario Ramos, Barbosa planteó que su aspiración era “la autonomía del Estado, no la autonomía de la colonia” y vio en la Estadidad una manera de independencia por la soberanía que disfrutan los estados de la Unión (X Enmienda).

Reconocemos la imponente y única figura de Barbosa como el “Padre del movimiento Estadista”. Que mejor forma para los estadistas que celebrar su natalicio proclamando su apoyo a la Estadidad y exigiendo respeto absoluto por la voluntad expresada en el plebiscito del 2012, en la Marcha por la Estadidad y la Igualdad del próximo domingo 27 de julio.
Demostremos ese día que los que atesoramos y reclamamos la igualdad a través de la estadidad somos mayoría y que como Barbosa proclamamos “Adelante, siempre Adelante hacia la estadidad”.

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La estadidad es la única opción, lunes 7 de julio, ENDI

La estadidad es la única opción
Hernán Padilla
La crisis económica que aqueja perniciosamente la Isla evidencian que el experimento colonial, engañosamente llamado Estado Libre Asociado, ha llevado a Puerto Rico al colapso fiscal, y peor aún, la situación sigue empeorando dramáticamente.

La actividad económica disminuyó 1.3% en abril y 1.1% adicional en mayo. Las ventas de cemento cayeron 27.8% en abril sumado a 10.8% en mayo. El consumo de gasolina se redujo adicionalmente 0.5% en mayo.

La alegación de que se han creado 55,000 empleos requiere corrección. La verdad fáctica es que a enero del 2013 se reportaron 1,030,000 empleos, los cuales descendieron a 992,000 en mayo del 2014, para una pérdida de 38,000 empleos. Si fuera verdad que crearon 55000 empleos, se han perdido 93000 en 18 meses.
Ante la crisis económica y fiscal del gobierno central y las corporaciones públicas, la solución de la administración fue aprobar una ley para permitir las quiebras de las corporaciones y obligar a los acreedores a reestructurar las deudas y aplazar o reducir pagos de bonos.

Ante el menoscabo de sus obligaciones contractuales, la reacción de inversionistas y bonistas fue tan adversa que ya presentaron una demanda inicial ante el Tribunal Federal alegando la inconstitucionalidad de la ley que provocó nuevas degradaciones de las obligaciones generales del gobierno y múltiples corporaciones públicas al igual que la perdida de acceso a los mercados de capital.
Los separatistas y los colonialistas ignoran que posiblemente el mejor atributo que tiene Puerto Rico para atraer inversión es ser parte de Estados Unidos. Sin embargo, no todos los que identifican a Puerto Rico reconocen que invertir en la Isla es invertir en Estados Unidos.
Lamentablemente, PR es percibido por algunos inversionistas como un territorio con un status político transitorio e incierto, cuyo impacto y sistema contributivo es difícil de precisar y sujeto a cambios repentinos al antojo del gobierno actual.

La persistencia del PPD afirmando la existencia del llamado “ELA” con atributos de una republica independiente asociada fomenta esa falsa concepción. Como estrategia, el PPD ha forzado la denominación de “nacional” a programas y leyes estatales, como la infame “patente colonial”. No somos una nación y el pueblo mayoritariamente votó a favor de la estadidad y revocó el consentimiento de los gobernados a la colonia.

La razón de resaltar la imagen de PR como parte de Estados Unidos es sencilla y poderosa. Estados Unidos es el principal recipiente del mundo de inversiónes extranjeras directas. Las empresas transnacionales buscan hacer negocios en Estados Unidos para acceder al mercado mayor del mundo bajo la protección de un sistema legal transparente. Cuando Puerto Rico se proyecta como una entidad geopolítica aparte de Estados Unidos pierde su atractivo porque los inversionistas prefieren capitalizar en Estados Unidos y no en una colonia indefinible que nadie sabe que cuánto tiempo más va a durar.

La inversión directa es fundamental para incrementar la actividad económica y productividad, crear empleos de alto nivel, elevar las escalas salariales, promover la transferencia de tecnología y conocimiento, incrementar las exportaciones y fortalecerlos los servicios y la manufactura. Por eso existen iniciativas como “SelectUSA” establecida por el Presidente Obama en el Departamento de Comercio.

Fue precisamente “SelectUSA” quien ayudó a que Lufthansa Technik tomara la decisión de invertir en Aguadilla, con el apoyo del “White House National Economic Council”, la Secretaria de Comercio Pritzker y el Vicepresidente Biden.

Puerto Rico tiene grandes fortalezas y la Estadidad traería consigo una enorme inversión de corporaciones estadounidenses y extranjeras, Por ello, es imperativo promulgar y proteger el carácter de la Isla como parte integral de Estados Unidos.

El fracaso socio-económico y político del ELA provoca la urgente necesidad de resolver el status político. La estadidad es la óptima a opción para beneficiar y garantizar un buen futuro para los puertorriqueños.

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Mensaje ante el Comité de Descolonización de la ONU, Igualdad, Annabel Guillen

Mensaje ante el Comité de Descolonización de la ONU

23 de junio de 2014
Señor Presidente, Distinguidos Representantes del Comité Especial de los 24. Mi nombre es Annabel Guillén Casañas, soy la Directora Ejecutiva de Igualdad, me acompaña el Dr. Antonio Longo, distinguido médico puertorriqueño quien reside en el estado de Virginia. Entre muchas distinciones que pudiera mencionar, el Dr. Longo sirvió como Mayor en la Fuerza Aérea Americana durante la Guerra de Vietnam y nos honra poder contar con él como miembro de Igualdad.

Igualdad es una organización cívica, no partidista presidida por el Dr. Hernán Padilla, ex alcalde de San Juan, capital de Puerto Rico y también ex presidente de la Liga de Ciudades Americanas.
Nuestra organización tiene como único propósito hacer valer la voluntad de nuestro pueblo y lograr la Igualdad plena para los 3.6 millones de ciudadanos americanos en la Isla, de manera que disfruten de los mismos derechos y responsabilidades de los que residen en el resto de los 50 estados de la nación.

Los puertorriqueños somos ciudadanos americanos desde 1917, sin embargo NO todos los derechos de la Constitución de los Estados Unidos se extendieron a Puerto Rico, los ciudadanos que allí residimos no tenemos la Igualdad de derechos, beneficios y oportunidad que los demás ciudadanos americanos. La falta de representación y poder político de la que padecemos hacen de los puertorriqueños ciudadanos de segunda clase, situación claramente prohibida por la propia Constitución americana.

Como ya conoce este comité el pasado 6 de noviembre de 2012 se celebró en la isla un referendum de status que contó con una participación electoral de 78%.Los resultados son claros, los números no mienten; el 61% de los electores favorecen la estadidad para Puerto Rico y un 54% se oponen al actual status colonial.

Desde entonce hasta hoy el Gobierno de los Estados Unidos ha tomado medidas destinadas a atender los resultados del plebiscito; El Comisionado Residente, Hon. Pedro Pierluisi presentó el pasado año el proyecto de la Cámara HR 2000, el cual constituye una oferta de estadidad para Puerto Rico y pone en marcha el proceso de admisión.

En el Senado se ha presentado un proyecto similar, el S 2020 y el Presidente Barack Obama recientemente firmó una ley de presupuesto que asigna 2.5 millones de dólares para llevar a cabo un proceso de educación en la isla, así como para definir claramente las opciones no territoriales que se van a presentar al pueblo.

El propio comité de trabajo designado por el Presidente para atender el tema de Puerto Rico ha expresado que el bienestar social y económico de la isla está estrechamente ligado a status. Por lo que es absolutamente necesario que se atienda con premura el tema de Puerto Rico, de manera que el pueblo no siga en este limbo que le niega las oportunidades de una mejor calidad de vida y de progreso a las que tiene derecho.

Reconocemos que este comité aboga por la independencia de los territorios que no han resuelto su status, pero Puerto Rico nunca ha solicitado su independencia, por el contrario lo que sí ha expresado contundentemente es su voluntad de ser parte igual de la nación a la que pertenecemos.

Como cuestión de hecho la fórmula de la independencia nunca ha logrado el respaldo del electorado, por el contrario el Partido Independentista Puertorriqueño ni siquiera cualificó en las elecciones del 2012.

Reconocemos que status de Puerto Rico es un asunto doméstico, en el que las Naciones Unidas no tiene autoridad, pero nuestro pueblo expresó su voluntad de forma inequívoca y en las democracias la voluntad de un pueblo es un mandato.

Por lo que le pedimos a este cuerpo que al igual que aboga por aquellos pueblos oprimidos que necesitan más de una voz para ser escuchados, presente al pleno sus determinaciones del pasado año, en las que reconoce los resultados del plebiscito y acepta que Puerto Rico es una colonia.
Venimos hoy a pedirles que le exija tanto al Presidente como al Congreso de los Estados Unidos que asuma su responsabilidad de atender nuestro legitimo reclamo de Igualdad inminentemente.
Muchas gracias.

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