El ELA soberano y la república asociada, END, lunes 6 de julio, 2015

El ELA soberano y la republica asociada
Hernán Padilla
El ELA colapsó, y ya no hay como definirlo y menos cómo defenderlo, al punto que nadie representó el estatus quo colonial en las recientes Vistas del Congreso.

En dichas vistas el Comisionado Residente Pedro Pierluisi defendió el HR 727 “Puerto Rico Statehood Admission Process Act” que representa el reclamo del territorio para que se resuelva finalmente su estatus. Sostuvo que “la única posición moralmente aceptable”, es que los electores de Puerto Rico ratifiquen o rechacen que PR sea el estado 51 de Estados Unidos.

Por su parte, el Presidente del PPD ni asistió, ni remitió cual definición de estatus su partido propondría oficialmente para Puerto Rico. En su ausencia, Carmen Yulín Cruz-Soto abogó por un “Free Associated State” (ELA soberano o república asociada) mediante un “pacto de asociación” que determine los “poderes que la Isla delegaría a EEUU”, proposición que no es compatible con la Constitución Americana, porque la “libre asociación es un “tipo de independencia”.

En su testimonio, la Alcaldesa Cruz-Soto propuso una “asociación política, no colonial ni Territorial entre Puerto Rico y Estados Unidos en la que “los EEUU sería un país extranjero”. Aunque rechazan a Estados Unidos como nuestra nación, evaden mencionar el término “república asociada” porque saben que el pueblo no quiere la independencia.

Recuerden que mientras Cruz-Soto reconoce que la mayoría de los puertorriqueños desea retener su ciudadanía, ha dicho públicamente que “la ciudadanía americana es la gran muleta bajo este sistema político-económico”.

Por razones puramente electoreras, no quieren cumplir con la responsabilidad de definirse y someter el lenguaje al Departamento de Justicia federal para que determine si cumple con los requisitos legales, constitucionales y de política pública aplicables. No lo hacen porque saben que el ELA Soberano no cumpliría con dichos requisitos y sería rechazado.

Dentro del imaginario del PPD, “Puerto Rico es una nación” y su verdadera agenda es convertir la Isla en una república independiente tras el palio del llamado ELA soberano. Proponen “un ELA soberano fuera de los poderes del Congreso y de la Clausula Territorial” una nación independiente con representación internacional, control de asuntos laborales, de comunicaciones y de inmigración. Quieren poder suscribir tratados internacionales, controlar límites marítimos, redefinir uso de instalaciones militares americanas, control de los puertos, controlar asuntos ambientales, y hasta redefinir la ayuda que recibe Puerto Rico en casos de desastres naturales, entre otros.

Quieren además, eliminar el Tribunal Federal, la Agencia de Protección Ambiental, la Comisión Federal de Comunicaciones, la Guardia Costanera, y muchas otras agencias y programas que le sirven bien al Pueblo de Puerto Rico.

No obstante, omiten que para conseguir la libre asociación que desean, tendrían que lograr que el Pueblo de Puerto Rico rechace la “unión permanente” y se conviertan en un país independiente, antes de que Estados Unidos consideren un “pacto” con la nueva república. Además, “sustituir la Ley de Relaciones Federales para que no pueda ser modificada unilateralmente”; violaría la Constitución y la soberanía de los Estados Unidos.

Por tanto, “un pacto de libre asociación entre Puerto Rico y los Estados Unidos podría ser unilateralmente revocado por cualquiera de las partes en cualquier momento.
Queda demostrado fuera de toda duda que la República Asociada que ambicionan no tiene cabida alguna bajo la Constitución Americana.

Mucho más importante, el Pueblo de Puerto Rico ha expresado contundentemente que no quiere arriesgar su ciudadanía y la de las futuras generaciones, las garantías constitucionales, los derechos individuales, las libertades civiles, el progreso, la prosperidad y las oportunidades de crecimiento personal y colectivo de los puertorriqueños y otros ciudadanos americanos que residen en la Isla. Tampoco, quiere arriesgar la protección de la Constitución y la Carta de Derechos de los Estados Unidos y las garantías y protección de la Corte Federal y del Tribunal Supremo.

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igualdad–Mensaje ante el Comité de Descolonización de la ONU 06/22015

Igualdad, Futuro Seguro
Mensaje ante el Comité de Descolonización de la ONU

22 de junio de 2015
Señor Presidente, Distinguidos Representantes del Comité Especial de los 24. Mi nombre es Annabel Guillén Casañas, soy la Directora Ejecutiva de Igualdad, me acompaña el Lcdo. Steven Batista, quien representa en Puerto Rico a una organización de jóvenes que apoyan y trabajan por la estadidad para la Isla.

Igualdad es una organización cívica, no partidista presidida por el Dr. José Manuel Saldaña, ex Presidente la Universidad de Puerto Rico, reconocido no sólo por sus aportaciones a la Academia, sino también por ser una de las más importantes voces de opinión pública y análisis en la Isla.

Nuestra organización tiene como único propósito hacer valer la voluntad de nuestro pueblo y lograr la Igualdad plena para los 3.6 millones de ciudadanos americanos en la Isla, de manera que disfruten de los mismos derechos y responsabilidades de los que residen en el resto de los 50 estados de la nación.
Los puertorriqueños somos ciudadanos americanos desde 1917, sin embargo NO todos los derechos de la Constitución de los Estados Unidos se extendieron a Puerto Rico, los ciudadanos que allí residimos no tenemos la Igualdad de derechos, beneficios y oportunidad que los demás ciudadanos americanos.

Como ya conoce este comité el 6 de noviembre de 2012 se celebró en la isla un referéndum de status que contó con una participación electoral de 78% y en el cual el 61% de los electores favorecen la estadidad para Puerto Rico y un 54% se oponen al actual status colonial.

Nuestro pueblo atraviesa por la peor crisis fiscal, económica y social en la historia moderna. Algunos se lo atribuyen a malas administraciones, pero la verdadera raíz del problema es la situación colonial que vivimos en la cual la falta de igualdad y democracia hacen imposible el progreso, la seguridad y la justicia en todas sus dimensiones.

La realidad es que vivimos en una democracia a medias, tenemos procesos estatales similares a los de los estados de la Unión Americana, pero hasta ahí llega nuestra democracia. Puerto Rico no tiene representación a nivel federal, que no sea un Comisionado Residente que tiene voz pero no tiene voto. ¿Qué fortaleza puede tener un Congresista sin voto en un cuerpo que toma todas sus decisiones a base de votaciones?

Si Puerto Rico fuera estado tienen derecho a dos Senadores y cinco representantes, según nuestra población. Además del derecho a votar por el Presidente. Es la falta de ese poder político lo que permite que seamos tratados injustamente. Tratados como ciudadanos de segunda categoría, cosa que expresamente prohíbe la propia constitución americana.

Estamos viendo como nuestra isla se vacía. La migración ha llegado a números similares a los de los 50 cuando sobre150,000 mil puertorriqueños abandonaron la isla en busca de mejores oportunidades.
En aquella ocasión los puertorriqueños se fueron a recoger tomates y a trabajar en factorías. Hoy en día esa migración es distinta y más terrible.

Tenemos fuga de cerebros, se nos van los más educados, los profesionales, la clase trabajadora y los jóvenes. Es decir la sociedad que produce. Entonces qué nos queda? Nuestra isla se está convirtiendo en una sociedad de viejos pobres. Es necesario retener nuestro talento, pero para eso debe mejorar nuestra situación. Tenemos que brindarles las oportunidades que consiguen tan fácilmente en cualquier estado.

Resolver definitivamente el asunto del status es esencial para atender adecuadamente la deprimida economía de nuestra isla. Está más que probado que cada vez que un territorio pasa a ser parte de la Unión, su economía prospera. La seguridad que representa el ser parte los Estados Unidos, promueve la inversión de capital y por ende mejora la calidad de vida de sus ciudadanos. A eso aspiramos. Ese es nuestro derecho.

Reconocemos que este comité aboga por la independencia de los territorios que no han resuelto su status, pero Puerto Rico nunca ha solicitado su independencia, por el contrario lo que sí ha expresado contundentemente es su voluntad de ser parte igual de la nación a la que pertenecemos.

Como cuestión de hecho la fórmula de la independencia nunca ha logrado el respaldo del electorado, por el contrario el Partido Independentista Puertorriqueño sólo obtiene consistentemente un 3% de los votos. Evidenciado en las últimas tres décadas.

Escuchamos al Embajador de Cuba abogar por la independencia de Puerto Rico. Le decimos; Señor Embajador, usted no habla por nuestro pueblo. Nuestro pueblo ha expresado su voluntad con el poder del voto y no le corresponde a usted pedir para nuestra isla lo que ella no quiere.

Su pueblo se embarca en una ruta positiva, finalmente el diálogo con los Estados Unidos comenzó y tenemos la esperanza que esa nueva relación sea buena para los cubanos. Ya han dado un paso grande, ojalá sea el camino hacia la democracia. De la misma manera que su gobierno reconoció la necesidad de un cambio en Cuba, reconozca aquí que los puertorriqueños no queremos la independencia. Queremos la soberanía y el poder que nos brinda ser estado de la Nación Americana.

Señor embajador retire su Resolución del Pleno de este comité y trabajemos juntos en una nueva que represente verdaderamente la voluntad de nuestro pueblo.

Yo soy estadista porque amo inmensamente a mi isla. Me siento orgullosa de nuestras raíces y costumbres, encuentro nuestros campos hermosos y todavía no he visto en ningún lugar del mundo playas como las nuestras. Me gusta ver izada mi bandera, me hace falta el coquí cuando estoy lejos y sí, también me gusta escuchar un buen cuatro. Todos estos sentimientos y el amor por mi tierra es lo que me hacen luchar por su bienestar, por su futuro y por su progreso.

Todos los que estamos aquí hablando por Puerto Rico, compartimos el amor por nuestra tierra, pero amar a Puerto Rico, significa querer lo mejor para nuestra gente. Lo mejor es seguridad, prosperidad, calidad de vida y la recuperación económica que desesperadamente necesitamos.

Una vez más le pedimos a este cuerpo que al igual que aboga por aquellos pueblos oprimidos que necesitan más de una voz para ser escuchados, presente al pleno que reconoce los resultados del plebiscito y acepta que Puerto Rico es una colonia. Más aún le pedimos que abogue por nuestro derecho a convertirnos en el estado 51 de la nación a la que pertenecemos pero de la cual no somos parte.

Venimos hoy a pedirles que le exija tanto al Presidente como al Congreso de los Estados Unidos que asuma su responsabilidad de atender nuestro legitimo reclamo de Igualdad de inmediato. Nos encontramos frente al colapso de la colonia y nuestro pueblo no merece este trato injusto e indigno.

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Igualdad en la salud; lunes 22 de junio, 2015; END

Igualdad en la salud
Hernan Padilla
Aquellos que se empeñan en negar que EEUU sea nuestra Nación, pretenden hacernos creer que el ELA-colonial tiene los poderes y recursos para superar la crisis que se ha precipitado bajo el fracasado modelo del estatus territorial.

En una petición al Presidente Barack Obama, no reparan en aseverar que “los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses, tributan los mismos impuestos de Seguro Social y Medicare como en los cincuenta estados, pero reciben menos fondos”, y “que el 60% de la población de la Isla recibe su cuidado de salud a través de Medicare, Medicare Advantage o Medicaid”.

El Plan de Salud del Gobierno “Mi Salud” enfrenta inmensas dificultades para cumplir con los pagos a médicos, profesionales de la salud, laboratorios y farmacias. Al punto, que muchos especialistas, han dejado de aceptar a nuevos pacientes, y la migración de profesionales de la salud se ha exacerbado.
Toda vez que PR no es un Estado, al aprobarse Obama Care , asignaron $6,300 millones de Medicaid para implantar o expandir los servicios de salud con la expectativa que dichos fondos alcanzarían hasta el 2019, cuando PR asumiría la responsabilidad de darle continuidad con sus propios recursos.

No obstante, se han consumido estos fondos tan rápidamente que se agotarán al 2017. Complica la situación la determinación del gobierno federal de aplicar un recorte de 11% a los pagos de Medicare—que según El Nuevo Día equivale a $300 millones—que los planes tendrán que absorber a partir de enero del 2016, afectándose los pagos a hospitales, farmacias y servicios en el hogar.

Existen 745,000 beneficiarios de Medicare en PR, 75% de ellos participantes de Medicare Advantage. El colapso del sistema de Medicare Advantage suscitará una migración de hasta 250,000 beneficiarios de Medicare Platino, que administran las aseguradoras privadas, hacia el Plan de Mi Salud, el programa Medicaid de la Isla, representando un costo adicional de $400 a $800 millones

De acuerdo a la llamada “Coalición para Atender la Crisis del Sistema de Salud”, “entre los recortes de Medicare Advantage y el agotamiento prematuro de los fondos de “Medicaid”, el déficit proyectado puede alcanzar $1,800 millones anuales.

El Comisionado Residente, Pedro Pierluisi, ha expuesto que no siendo PR un Estado, recibimos un trato desigual por parte de los programas Medicaid y Medicare. La condición de territorio-colonial coarta un cuidado asequible y de calidad a las personas de edad avanzada e individuos con impedimentos suscritos a Medicare Advantage.

Ante la triple crisis, Pierluisi presentó legislación para asegurar pleno acceso a los fondos Medicaid y evitar que el sistema de salud de PR caiga en semejante precipicio fiscal

Propuso además, extender a PR el programa de Medicaid que otorga pagos a hospitales que atienden un porcentaje desproporcionado de pacientes de bajos ingresos; mejorar la tasa de pagos a los programas Medicare Advantage; que los hospitales reciban el mismo reembolso que los estados por la admisión de pacientes de Medicare Parte A; que los beneficiarios en PR tengan acceso automático a la Parte B de Medicare; y que las aportaciones federales a los planes Medicare Advantage sean justos, tal que puedan continuar proveyendo servicios asequibles y de alta calidad.

La ineludible realidad es que la debacle de “Mi Salud”, los Centros CDT, ASES y los Centros 330, los recortes unilaterales en Medicare y la incapacidad de manejar prudente y efectivamente los fondos de Obamacare de Medicaid, se deben fundamentalmente a que PR carece de los instrumentos necesarios para superar la presente crisis, consecuencia directa del ya caduco estatus territorial-colonial.

Es pues, imperativo, resolver el estatus político para adquirir las prerrogativas que nos brindaría la Estadidad para enfrentar muchos de los problemas fiscales y operacionales que menoscaban los servicios de salud a nuestro pueblo, especialmente los más desprovistos, aquellos con necesidades especiales y de edad avanzada.

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Juventud reclama un cambio lunes 8 de junio, 2015

Juventud reclama un cambio lunes 8 de junio, 2015
Hernan Padilla

El estancamiento económico que experimentamos limita las oportunidades de empleo personal y de creación de empleos a jóvenes empresarios. Han causado que miles de jóvenes abandonen la isla buscando nuevas y mejores oportunidades de educación, progreso y mejor calidad de vida.

La crisis económica, política y social que vivimos bajo el ELA-colonial ha provocado el éxodo poblacional que a su vez debilita la cohesión familiar, afectando esa institución como figura central de nuestra sociedad y la base de nuestra cultura.

Las estadísticas de la página web del “Instituto del Desarrollo de la Juventud”, sirven para entender la preocupación de los jóvenes que no disfrutan de las mismas oportunidades y progreso. El 41% de los hogares con niños y jóvenes necesitan ayuda del Programa de Asistencia Nutricional; 44% de niños entre 3 y 4 años no están matriculados en pre-kinder; el 57% de la población menor de 18 años vive bajo el nivel federal de pobreza; y el promedio intermedio de ingresos de familias con menores de 18 años es solo $20,459 (muy por debajo del Estado con menor ingreso y del ingreso nacional promedio).

Ante la crisis crónica que afecta a la juventud puertorriqueña, Anthony Carrillo, VP Caucus Hispano de Juventud Demócrata, insiste en que “la falta de oportunidades en la isla no puede estar desligada de nuestra relación política territorial actual”. Carrillo enfatiza que “el argumento del PPD de que el estatus no está en issue” pierde validez cuando observamos los datos y la evidencia sobre la fuga de talento joven en nuestra isla”.

Además, sostiene que el gobierno actual ha olvidado el llamado de miles de jóvenes que rechazaron el status actual y votaron a favor de la estadidad en el 2012. Carrillo está convencido de que la Estadidad representa mayores y mejores oportunidades; garantiza igualdad política e inspira esperanza a nuestra juventud que demanda un cambio a nuestro fallido sistema sociopolítico; y promoverá mayor actividad económica, creación de riqueza y oportunidades de empleo para las nuevas generaciones.

Kevin McClintock, quien estudia Ciencias Políticas y Gobierno en la Universidad de Georgetown, resumió que aunque los puertorriqueños son ciudadanos americanos, la vida de un niño puertorriqueño es muy diferente a la de sus hermanos residentes en los estados.

Se refería a las desventajas del estatus colonial que afectan la vida de un puertorriqueño desde que nace porque se siente la desigualdad tanto para el individuo como para su familia.

Otra faceta de la desigualdad la experimentamos mientras vamos creciendo. En Puerto Rico, no tenemos el derecho de votar por el Presidente de los Estados Unidos, ni por oficiales electos que nos representen con su voto en el Congreso. McClintock exclamó “Me siento desigual a mis compañeros de clase, porque ellos sí tienen el derecho de salir a votar cada dos años”.

No cabe duda que aunque Puerto Rico parece un estado por la manera que vivimos, el sistema de gobierno, y el hecho de que somos ciudadanos Americanos, nuestro status colonial nos niega la igualdad de derechos que se disfrutan en los 50 Estados.

Zulma Rovira, JD, Presidenta de la Juventud de Igualdad Futuro Seguro, sostiene que la estadidad es la mejor herramienta para lograr la igualdad a la que aspira la juventud para todos los ciudadanos de EEUU que residen en PR. “La igualdad como ciudadanos americanos brinda esperanza a la juventud y a los jóvenes profesionales”.

Dentro de la estadidad disfrutamos de todos los derechos de la Constitución de los Estados Unidos, se logra la aplicación uniforme de todas las leyes aprobadas por el Congreso, se elimina la desigualdad política y constitucional entre los ciudadanos de los otros 50 estados y los ciudadanos residentes de Puerto Rico y se garantizan los mismas condiciones, derechos y oportunidades para lograr un mejor futuro.

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MEMORIAL DAY: Honor a nuestros héroes; 25 de mayo, 2015, END

Honor a nuestros héroes
Hernan Padilla
El último lunes de mayo, conocido como “Memorial Day”, honramos a los caídos en el campo de batalla. El Día de Recordación se instituyó en 1868, luego de la Guerra Civil, en reconocimiento a los soldados fallecidos en ese conflicto.

El General de División William Navas, ex Jefe de la Guardia Nacional Terrestre, nos recuerda que en 1917 la conmemoración se extendió a los caídos en la Primera Guerra Mundial y en lo sucesivo a futuros conflictos. También en el 1917, mediante el Acta Jones, el Congreso le confirió a los puertorriqueños la ciudadanía estadounidense.

Es preciso reconocer y homenajear a los que han sacrificado sus vidas, así como encomiar a los hombres y mujeres que se sacrifican por la democracia que garantiza el disfrute de los derechos y privilegios de esta gran Nación. Entre esos héroes hay cientos de miles de puertorriqueños que han servido honrosamente en las Fuerzas Armadas sin poder a cambio participar plenamente de una verdadera igualdad de derechos.

Tanto como 18,000 boricuas participaron en la Primera Guerra Mundial, 65,034 en la Segunda Guerra Mundial, y 61,000 en la Guerra de Corea. Cabe señalar que el General Douglas MacArthur expresó, “me hubiera gustado tener más tropas como los puertorriqueños del Regimiento 65 de Infantería 65, por su valor en el combate”. El 65 fue el Regimiento más decorado en la Guerra de Corea.

Mientras, en Vietnam, sirvieron 48,000 puertorriqueños y 345 murieron en combate. Cuatro fueron reconocidos con la “Medalla de Honor del Congreso”: SPC4 Hector Santiago Colon; Capt. Eurípides Rubio; PFC Carlos Lozada y Capt. Humberto Roque. El Sgt. Ángel Méndez, USMC fue condecorado póstumamente.

En su mensaje al “Puerto Rico Bar Association of Florida” en octubre del 2008, el General Orlando Llenza, ex Ayudante General de la Guardia Nacional de PR realizó un excelente recuento del rol de los puertorriqueños en el servicio a la Nación. El Mayor General Luis Raúl Esteves, quien fuera compañero de clase de Eisenhower y primer boricua graduado de la Academia Militar de West Point, fue quien organizó la GNPR.

El Teniente Frederick Riefkhol, primer puertorriqueño graduado de la Academia Naval de Annapolis fue nombrado “Rear Admiral” durante la segunda Guerra Mundial. El Capitán Mihiel Gilormini (US Army Air Corps) fue condecorado por sus servicios en África, Sicilia, Italia y Francia, y a su regreso ayudó a organizar la Guardia nacional Aérea de Puerto Rico junto al Brigadier General Alberto Nido.

De acuerdo a Dennis Freytes, ex Comandante de Infantería que luchó para que el Congreso otorgara la Medalla de Oro al Regimiento 65 de Infantería (The Borinqueneers): “Les debemos mucho, a su noble sacrificio y el de sus familias”.
El soldado más condecorado de la Guerra de Corea fue el Sargento Jorge Otero Barreto, con 38 condecoraciones, entre ellas 3 Estrellas de Plata, 5 Medallas de Bronce por valentía, 5 medallas Purpura por heridas en combate, y 5 medallas aéreas.

Es triste pues, que después de servir con honor y valentía en las Fuerzas Armadas, nuestros militares y veteranos puertorriqueños regresen sin poder disfrutar de los derechos civiles fundamentales por los que han luchado y se han ganado: elegir el Comandante en Jefe y Presidente de los EEUU y por una delegación congresional que los represente.

Hoy enfrentamos otra batalla mucho más importante para Puerto Rico: la lucha por la igualdad como ciudadanos americanos para que los puertorriqueños disfruten plenamente de todos los derechos que le corresponden a los ciudadanos en los 50 estados.

El Pueblo ya se expresó y revocó el consentimiento al estatus territorial del ELA-colonial. Para honrar a los que ofrendaron sus vidas por nuestra Nación, nos corresponde lograr que el Congreso autorice el proceso para que Puerto Rico se convierta en el Estado 51 de la Unión Americana.

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Discrimen contra la mujer, lunes 11 de mayo, 2015, END

Discrimen contra la Mujer Puertorriqueña

Hernán Padilla
El colapso político y económico del ELA acareará consecuencias adversas para todos los sectores y en particular, la mujer. Según el articulo sobre (Are we there yet?), “un grupo de mujeres profesionales que busca abrir camino a las féminas en el mundo de negocios, erradicar prejuicios y que luchan por la igualdad en espacio laboral” conversaron sobre “el prejuicio contra las mujeres que se ha convertido en el nuevo discrimen del siglo 21”.

Si bien felicito su iniciativa, ese esfuerzo no puede limitarse a la desigualdad en el trabajo y remuneración. Precisa igualmente analizar las condiciones inferiores que adolecen todas las mujeres en PR por carecer de las mismas oportunidades, empleos, salarios y progreso que disfrutan sus conciudadanas en los 50 Estados.

Respetuosamente sugiero reclamen los derechos constitucionales que hoy se les niegan a todos los ciudadanos americanos residentes en Puerto Rico. La XIX Enmienda de la Constitución de EEUU establece que “el derecho de sufragio de los ciudadanos de los EEUU no será desconocido ni limitado por los EEUU o por Estado alguno por razón de sexo”. No obstante, las mujeres en la Isla permanecen privadas del derecho de votar por el Presidente y elegir una delegación Congresional que las represente.

La organización no partidista “Mujeres de Igualdad”, analizando los derechos de las mujeres en PR, sostiene que nuestra situación colonial las mantiene en una condición de inferioridad y discrimen y que la falta de igualdad política, la inequidad en el trato y la falta de oportunidades violentan sus derechos, es injusto e indignante para la mujer en Puerto Rico.

Durante el Foro “En busca de la Igualdad: Retrato de la Mujer Puertorriqueña”, (marzo 2014), se reportó una población de 1.9 millones de mujeres residentes en PR para un 52% del total; 43% son jefas de familia; y que 6 de cada 10 estudiantes universitarios y 13 de cada 20 graduados de universidades son mujeres.

De las mujeres de 25 años o más que trabajan, miles viven bajo el nivel de pobreza federal. La pobreza es una realidad para el 63% de aquellas sin Escuela Superior, del 38% de las que tienen alguna educación postsecundaria o Grado Asociado, y del 14% de aquellas con Bachillerato o más.
Se estima que unas 110,000 mujeres migraron al Continente entre 2010-2014, 52% con edad mediana de 30 años y en la fuerza trabajadora. Se van de la Isla mujeres solteras o con hijos en edad productiva, privándonos de las próximas generaciones indispensables para la continuidad de nuestra sociedad.

En el 2014 Rita Moreno nos recordó cuando ella emigró en busca de mejores oportunidades. Rita es un maravilloso ejemplo de superación y de cómo la desigualdad conduce a una despoblación cada vez mayor de PR. Como ella, mucha de nuestra gente talentosa y profesional se ve obligada a dejar nuestra Isla en busca de mejores probabilidades de éxito.

Mientras PR continúe bajo el estatus territorial- colonial, el fracaso económico y la falta de igualdad de oportunidades con los estados de la unión continuarán motivando que miles de mujeres se unan a los 5 millones que ya residen en el continente.

Las mujeres puertorriqueñas llevan una carga desproporcional de injusticia e inequidad. Les afecta la falta de acceso a servidos de salud adecuados; mejor educación para sus hijos; desigualdad en el trabajo y una remuneración inferior a los estándares nacionales y en comparación con la de los hombres en Puerto Rico.

Exhorto a las mujeres ciudadanas americanas residentes en PR a que reclamen el derecho a la igualdad que ellas y su familia merecen; derecho que solo se garantiza con la estadidad para Puerto Rico. Ese reclamo también es nuestra responsabilidad porque lograr la igualdad para la mujer y la familia es una lucha de todos.

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We the “segregated” people; The Hill, 04/27/2015

We the “segregated” people; The Hill,
Hernán Padilla*
While the current government of Puerto Rico tries to resolve the economic crisis with measures that have proven extremely ineffective, Congress must recognize that what lies at the heart of a great many of the Territory’s most serious problems is its inferior political status that denies local citizens, equal rights and privileges that constitutionally belong to all Americans.

In the mid-20th century, Puerto Rico became the first Territory in the Nation’s history which The Congress authorized to enact a local constitution and a federally guaranteed Republican Form of Government. In doing so, Congress and the Executive Branch provided PR with the powers which had historically been bestowed exclusively to Incorporated and/or Organized Territories prior to being admitted as States.

Leaders of the PPD and supporters of the current territorial-colonial status accepted public funds and actively campaigned in a referendum held in 2012, which addressed multiple status options, including remaining as a colony. However, the voters revoked the consent of the governed for the current territorial status, and an ample margin of 61% voted in favor of statehood.

Correctly so, the Statehood movement, in general, continues to voice their frustration over the perpetuation of the current status because, despite the significant democratic mandate for statehood, Congress has not adopted the necessary measures to respect “the will of The People”. Congress must act to terminate the centennial colonial status; especially since the architects of the “Great American Constitutional Experiment” categorically refused the concept of maintaining territories as permanent colonial possessions.

Congressional leaders cannot ignore that since the US Constitution was adopted and ratified (1787-1789), the struggles for equality that have taken place in America have successfully made extensive the constitutional concept of popular government encapsulated in “We the people” to include the true sovereign of the Republic: The People.

I concur with Alfredo Castellanos Esq., a Constitutional scholar on the matter: that Congress should not ignore the evolution of our “constitutional experiment” that requires the Federal Government to guarantee the protection of our Fundamental Rights to all American citizens. I also concur with Mr. Castellanos that the Fourteenth Amendment defined and created a primary National Citizenship, intended to ensure that all Americans would be fully integrated partners of our Constitutional Republic.

The Bill of Rights and Amendments 13th (abolition of slavery) , 15th (universal suffrage) , 19th (women right to vote) and 26th (right to vote at age 18) clearly establish that “The People’ are the sovereign and that all the powers delegated to Congress, the Executive and the Judiciary emanate from “The People”.

Despite that nine heroic recipients of the Medal of Honor and countless thousands of other patriotic military sacrificed their life and limbs in every war since World War I, the Equal Protection Clause guaranteed to all Americans through the V and XIV Amendments and other fundamental Constitutional and Civil Rights have never been fully extended to Puerto Rico.

Our Nation has to awaken to the fact that both the existing laws and US Supreme Court incorrect interpretations and rulings have intentionally discriminated against the 3.5 million US Citizens that call Puerto Rico home, excluding them in the process from truly being an integral part of “We the People”.

It is unacceptable that any US Citizen of Puerto Rico be denied many fundamental Constitutional and Civil Rights”. Our fight for equal rights, justice, opportunities, progress, respect and responsibilities as Americans is a moral and constitutional plight, so that every citizen in Puerto Rico should be able to employ the full powers and measure of equality that are inherent in our National Citizenship.

The current colonial-territorial status, incorrectly named “ELA-Free Associated State” is for all practical and constitutional purposes an equivalent of an “American Apartheid State” where The People’s fundamental constitutional rights have been denied for the sole reason that those individuals reside where they do.

Our Nation must understand that the US Constitution provides the path for a resolution of this abominable injustice, which shamefully represents one of the last vestiges of American colonialism.
The fifty states of our Union are now home to no fewer than five million persons of Puerto Rican descent who equally share all the rights and obligations inherent to our citizenship. However, for our fellow citizens who remain in PR to become fully integrated on equal footing like citizens in the rest of the Nation, Congress has to accept its legal and moral obligation of resolving this unacceptable condition.

I earnestly entreat the U.S. House and Senate to empower the people of Puerto Rico with an opportunity to choose the future and status that we deserve: Statehood and Equality for the US Citizens of Puerto Rico.
*Hernan Padilla,is a former Mayor of San Juan, PR, former President of U.S. Conference of Mayors, and current President of Founders’ Council of “Igualdad”.

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ELA, el apartheid Americano; miercoles 29 de abril, 2015

ELA, el apartheid Americano; miercoes 29 de abril, 2015
Hernán Padilla
Ante la crisis que atraviesa Puerto Rico luego de más de seis décadas bajo un estatus político-económico fracasado y mientras el Pueblo anhela la resolución del estatus hacia igualdad, resulta imperativo examinar nuestra Ciudadanía y Constitución americanas.

Puerto Rico es el primer territorio al que el Congreso concedió tener su propia Constitución y sistema de “Gobierno Republicano”. El Congreso y el Ejecutivo autorizaron parcialmente a PR poderes que corresponden exclusivamente a territorios encaminados a la admisión como Estados de la Unión.

No es hasta el 2012 que el Pueblo se expresó mayoritariamente en favor de la estadidad en un referéndum, no empece a que los líderes coloniales del PPD aún promulgan efectivamente una interpretación falsa, errónea, partidista y acomodaticia a sus resultados y deliberadamente evaden el reconocimiento de que la Estadidad representa os la culminación del “Gran Experimento Americano” y la igualdad ciudadana.

El movimiento estadista, correctamente, continúa denunciando a nivel local y nacional el que no se ha resuelto el estatus tras ese mandato, mientras otros atribuyen responsabilidad al Congreso por no haber encaminado la admisión, especialmente, cuando los arquitectos del experimento americano rechazaron contundentemente la posibilidad de mantener “territorios coloniales permanentes”.

Como Ciudadanos Americanos, es fundamental comprender la Constitución de EEUU y que ha evolucionado, ampliando la definición de “We the people” para incluir al Pueblo como los verdaderos soberanos de la República y que los poderes del Ejecutivo y del Congreso emanan del Pueblo.

No obstante, siendo PR un territorio no incorporado (incorporado de facto), la Igualdad que garantiza la Constitución Americana en su quinta y decimocuarta enmiendas no se ha hecho completamente extensiva a los Ciudadanos Americanos residentes en la Isla, quienes permanecen excluidos del pleno disfrute de muchos derechos fundamentales.

Mientras, no tengamos el derecho al voto Presidencial, a elegir una representación proporcional y a participar en igualdad en el gobierno federal, y no disfrutemos de todos los derechos, privilegios y responsabilidades, la Nación tiene que reconocer que el estatus actual, las leyes existentes e interpretaciones del Tribunal Supremo de EEUU excluyen injustamente a sus conciudadanos en PR de ser parte integral de “We the People”.

Es sencillamente inaceptable que los conciudadanos de PR vivan bajo un déficit democrático, sin los derechos civiles y constitucionalmente fundamentales que nos corresponderían como Estado.

El Congreso no puede ignorar la evolución constitucional de nuestra Nación, que demanda que el gobierno federal garantice iguales derechos a todos sus Ciudadanos. Insisto que la Enmienda XIV creó una Ciudadanía Nacional y nos convirtió en una Nación de Ciudadanos, que exceptúa a PR, cuyos constituyentes carecen de los mismos derechos por no haber viabilizado la soluciona del estatus y ser admitidos como Estado.

El actual territorio colonial, erróneamente llamado ELA, equivalente a un “apartheid americano”. La Constitución establece el proceso para resolver esta injusticia, representativa de los últimos vestigios del colonialismo. La lucha por la igualdad de derechos, oportunidades, progreso y respeto como Ciudadanos Americanos es una lucha MORAL y constitucional para ser admitidos como Estado y disfrutar del poder natural y político que confiere la plena Ciudadanía Americana.

Cinco millones de puertorriqueños residentes en los 50 Estados ya disfrutan de todos los derechos constitucionales y se han convertido en “We the people”. Para que los ciudadanos americanos en PR logremos lo mismo, el Congreso tiene la obligación de viabilizar la verdadera solución democrática que nosotros nos merecemos: la Estadidad.

Ante la renuencia contumaz del la administración colonial de someter la definición de estatus requerida para un referéndum avalado por el Congreso, procede que tanto el Congreso como el Ejecutivo apoyen el referéndum “Estadidad Si o NO”.

Ya basta de retorica. Exijamos el final de esta imposición política humillante vergonzosa que mancha la gran Nación Americana y les niega la igualdad a los ciudadanos americanos en PR.

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La nueva frontera económica de EEUU, Lunes 13 de abril, 2015

La nueva frontera económica de EEUU

Hernán Padilla
El Gobierno de Puerto Rico está al borde de la insolvencia fiscal, que puede desembocar en un cierre y/o impago de sus deudas. Nuestro sistema económico está a la deriva, al margen de la creatividad y flexibilidad características de la economía globalizada.

Complica más el cuadro que la actividad económica se contrajo por 2.5% y 1.6% en enero y febrero respectivamente, que el BLS Federal certificó 17,333 empleos menos que lo informado, y proyecta otra caída del Producto Neto Bruto.

Esta crisis tiene su raíz en el agotamiento del sistema político-económico imperante, el gigantismo gubernamental, gastos públicos desmedidos, y el endeudamiento, que la actual administración intenta mitigar con más impuestos y préstamos, no empece a que las ayudas federales representan el 40% del ingreso por persona.

El tamaño del gobierno es desproporcional versus un ínfimo sector privado. Balancear el presupuesto será imposible sin ajustes considerables y sostenidos. El ciclo vicioso de una economía en contracción agravada por una incremental carga impositiva deprime aún más la economía. Tener el mayor tributo al consumo de toda la Nación, combinado con el menor ingreso per cápita, es la mayor evidencia de la insostenibilidad económica y política del sistema colonial.

La Isla ha perdido su atractivo a la inversión por la sucesión de desacertadas políticas que han paralizado y retrocedido su crecimiento económico. El Grupo de Trabajo de Casa Blanca reconoció la perenne desconfianza/incertidumbre que ha caracterizado el estatus colonial, y que lo frena económicamente.

Para comenzar a superar esta crisis, urge lograr un crecimiento económico rápido y sostenido que únicamente la Estadidad puede viabilizar, al brindar certeza y seguridad a la inversión vía nuestra plena integración a la economía nacional. La Estadidad garantizará la igualdad a los puertorriqueños, finalizará un estatus inferior y discriminatorio, y nos dará derecho a representación congresional proporcional, ofreciendo confianza a los inversionistas que su capital estará protegido por la Constitución americana.

No podemos ignorar que la economía puertorriqueña está integrada a la economía nacional y es por tanto, incompatible con la de una nación independiente. PR se rige por la Constitución americana y la Clausula de Comercio Interestatal. No puede emitir deuda “soberana” por ser una colonia bajo los poderes del Congreso y el Ejecutivo.

Aunque históricamente se ha tratado a PR como un “Territorio incorporado”, es una jurisdicción vulnerable a cambios unilaterales del Congreso. La falta del poder político, de paridad en programas federales, y la percepción equivocada ante el mundo de que no somos parte de EEUU genera incertidumbre y menoscaba el atractivo a la inversión.
Un atributo primario de Puerto Rico para atraer inversión es ser parte de Estados Unidos. Una vez encaminada la transición a la Estadidad, la Isla será percibida como “la nueva frontera económica de EEUU” lo que atraerá considerable capital local, nacional e internacional.

Con la Estadidad se establecerán nuevas agencias y empleos federales, y un ambiente de seguridad que atraerá nuevas oportunidades. Puerto Rico experimentará un auge de desarrollo económico similar al que disfrutaron los 37 territorios que ingresaron a la Unión.

Es preciso, a la vez, transformar el gobierno local, incluyendo agencias y dependencias, en agentes que asistan y faciliten la inversión privada como la fuente primordial en la creación de empleos, eliminando la competencia gubernamental y privatizando los bienes del gobierno que no cumplan un fin público esencial.

Aspiramos a la Estadidad, no para que la administración local obtenga más fondos federales para gastar, sino como ancla para estimular el crecimiento de una actividad económica no gubernamental que redunde en más empleos, mejores salarios y menos dependencia del estado.

El cambio de estatus político-económico nos permitirá desarrollar y ampliar el modelo de una economía abierta, con un clima empresarial atrayente, y en un ambiente político internacionalmente reconocido, respetable y estable.

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Cuba y PR, 01/05/15 reproduccion

Cuba y Puerto Rico 01/05/15
Hernán Padilla

El Presidente Obama anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU indicando que iniciarían conversaciones para establecer algunos acuerdos mutuos. Esas discusiones no pueden ignorar el reclamo que Cuba sea un país democrático libre de la dictadura que le niega a sus ciudadanos los más fundamentales derechos civiles y humanos.

La Sociedad Interamericana de Prensa reclamó que los “derechos humanos, libertades de expresión y prensa, la liberación de periodistas encarcelados y toda persona presa por su forma de pensar; las garantías “de libertades individuales y sociales, el respeto por la labor del periodista y el derecho del público a la información” deben ser la base para cualquier acuerdo.

Es imprescindible considerar la política pública de Estados Unidos y la Ley de Democracia Cubana de 1992 (Ley Torricelli), que establece “que EEUU buscará una transición pacífica a la democracia en Cuba mediante la aplicación de sanciones al gobierno cubano”.

Como condiciones para que el Congreso considere enmendar las leyes vigentes, el gobierno cubano debe celebrar elecciones libres e imparciales, darle tiempo a la oposición a organizarse, respetar las libertades civiles y los derechos humanos y establecer un sistema económico de libre comercio.

En Puerto Rico el Senado de PR rindió un informe durante 1994 sobre el impacto al turismo cuando ocurriera la apertura de Cuba y en el 2007 Orlando Parga legisló para crear el Instituto Puertorriqueño para la Asistencia Mutua con Cuba Democrática.

Durante a años, el analista Arturo Guzmán le ha advertido al gobierno y los sectores que impulsan la economía puertorriqueña que se prepararan para cuando Cuba se reintegrara como un competidor en el comercio y turismo Caribeño.

La década de mayor crecimiento en la historia económica de PR fue la de 1960-1970 y la razón fundamental fue el retiro de Cuba como factor competitivo regional según explica Arturo Guzmán. Proyectó además, que una vez Cuba se reintegre como competencia regional, si no ha ocurrido un cambio del estatus político-económico de Puerto Rico, la Isla sufrirá un impacto devastador a la maltrecha economía debido al fracaso del ELA.

Guzmán sostiene que aseverar que el ELA-colonial pudiera beneficiarse de la “reapertura” de Cuba es completamente errado. Puerto Rico no es único en el ofrecimiento de productos y servicios a una Cuba post-embargo. Los que creen que PR tendrá ventaja ignoran la competencia de estados de la unión, que tienen el poder político, mejores recursos y costos más bajos; y que hemos perdido la exclusividad de acceso al mercado estadounidense por los tratados de libre comercio con Canadá, Méjico, Panamá y muchos otros.

“Antes del 1959, Cuba era el primer destino turístico del Caribe. El 70% de los visitantes procedía de EEUU, así que la reapertura de Cuba constituirá una irresistible atracción y recuperarían los mercados perdidos, incluyendo los barcos cruceros que añadirían a Cuba en sus itinerarios a expensas de Puerto Rico.

En cualquier reunión, nuestra delegación de EEUU también tiene la obligación de representar a sus Ciudadanos en Puerto Rico. No puede ignorar que los Castro no han escatimado esfuerzos para subvertir nuestro derecho constitucional a convertir a Puerto Rico en estado.

En 1982, cuando fui Representante Alterno de los EEUU, me dirigí a la Asamblea General de la ONU para recordarle a Cuba y sus cómplices que “la relación política entre Puerto Rico y los Estados Unidos es un asunto que, como ciudadanos americanos, solo le compete a Puerto Rico y los Estados Unidos.

Le recuerdo al Presidente Obama, que hablando a nombre de los Estados Unidos, expresé que “la intervención internacional afecta ese derecho e introduce un factor foráneo al proceso histórico que transcurre en Puerto Rico. Siempre he sostenido “que somos nosotros los puertorriqueños los que tenemos el derecho y la responsabilidad histórica de decidir nuestro destino político”.

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