Ventanas rotas y ventanas de esperanza, El Nuevo Dia, lunes 20 de septiembre.
Ventanas rotas y ventanas de esperanza
Hernán Padilla
La “Teoría de las Ventanas Rotas”, desde un punto de vista criminológico, concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores. Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas, esos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes. (Stanford University)
En medio de la ola criminal y homicida que arropa el tejido social surge una tenue luz de esperanza. El Superintendente Figueroa Sancha interpreta y nos advierte sobre el fenómeno social de “la ventana rota”. Una comunidad deteriorada genera abandono, crímenes menores, seguidos por crímenes violentos.
José Figueroa Sancha dirige los esfuerzos en contra del crimen de más de 16,000 hombres y mujeres que arriesgan sus vidas diariamente para proteger la población puertorriqueña.
Figueroa no es policía solamente. Estudió en las escuelas del país. Se graduó de la Universidad de Puerto Rico como biólogo y de biología forestal en la Universidad de Duke. Es un ambientalista dedicado a conservar y defender el frágil ambiente natural de Puerto Rico. Fue Director de la División que manejaba los catorce Bosques Estatales en el Departamento de Recursos Naturales.
Estudió en la Academia del FBI, donde rindió servicios por 23 años, incluyendo dos años en Puerto Rico. Sirvió como Superintendente Asociado de la Policía de Puerto Rico del 1992 al 1994. Siempre ha trabajado investigando y resolviendo crímenes violentos, atacando organizaciones criminales y defendiendo a los inocentes. Su meta es devolverles la paz y tranquilidad a las comunidades.
Es la figura de un tenaz servidor público, infatigable, valiente, inteligente e incorruptible que se levanta todos los días a las cuatro de la madrugada para dirigir los esfuerzos de seguridad pública.
Los puntales del Plan anti-crimen del Superintendente son el “Golpe al Punto y el Grupo de los Cien” para intervenir en los puntos calientes donde se empujan las drogas y evitar que la Isla caiga presa de los carteles de drogas.
Es sorprendente que se haya logrado tanto en tan corto tiempo y con 2,400 plazas vacantes en la Policía por falta de recursos económicos del Estado. Es obvio que no se puede asignar a un policía en cada esquina o en cada lugar de crimen potencial. Aunque la estrecha colaboración con los federales ha sido exitosa con la captura de hampones como Júnior Capsula y Ángelo Millones, todavía queda mucho por hacer.
Urge considerar el concepto de “guardias virtuales”, con cámaras para prevenir, detectar y controlar actividades criminales que ciegan la vida de la juventud puertorriqueña. El concepto de las cámaras en vías publicas y en propiedades privadas es aceptado y ha pasado el crisol de las cortes. Sugiero que consideren la efectividad y el éxito de las cámaras en vías publicas en muchas ciudades de los Estados Unidos como instrumento de prevención y protección contra el crimen.
El Superintendente puede convocar a una reunión con todos los Alcaldes y funcionarios públicos con responsabilidad sobre la seguridad pública para convertirlos en socios activos en la Guerra contra el Crimen, el narcotráfico y la corrupción. Todos pueden contribuir al éxito del Plan Anti-crimen. Podemos comenzar con un programa de “Voluntarios contra el crimen”.
Los municipios tienen la autoridad, los recursos y la responsabilidad de mejorar, limpiar, embellecer y reforestar las comunidades para combatir el fenómeno de las ventanas rotas como primer paso para prevenir el deterioro comunitario.
La iniciativa del Gobernador Fortuño para un futuro dialogo con líderes cívicos, funcionarios gubernamentales y una amplia representación multi-sectorial del país interesado en soluciones para prevenir el crimen es “una ventana de esperanza”.