Golpe congresional a la salud de PR, viernes 5 de mayo, 2017

Golpe congresional a la salud de la Isla
viernes, 5 de mayo de 2017

Hernan Padilla

La aprobación en la Cámara baja federal del proyecto para eliminar y remplazar la Ley del Affordable Care Act (ACA u Obamacare) merece consideración por el impacto que podría tener sobre los servicios de salud en Puerto Rico.

El margen de aprobación en la Cámara fue tan apretado que 20 congresistas republicanos votaron en contra y el resultado fue de 217 a 212. En el Senado el Partido Republicano tiene una limitada mayoría de solo 4 votos (52-48) y los 48 demócratas están unidos en contra de la medida. Es probable que los senadores republicanos radiquen su propio proyecto. Además, el proceso legislativo en el Senado es más ponderado y tomaría mucho más tiempo.

No cabe duda de que la Cámara aprobó el proyecto apresuradamente y sin el análisis y los estimados de costo e impacto presupuestario proyectados de la Oficina de Presupuesto el Congreso (CBO, por sus siglas en inglés). Varios senadores ya han expresado que necesitan conocer el informe del CBO antes y las reglas del Senado requieren una puntuación de esa oficina para considerar un proyecto para el proceso de reconciliación.

El primer estimado proyectaba que 24 millones de ciudadanos perderían la cubierta médica en una década. De antemano, se dice que el inciso sobre las condiciones preexistentes tendría un impacto presupuestario considerable y representa otro obstáculo para que se convierta en ley.

Al momento, ya hay senadores republicanos que se oponen a los recortes que proponen a las asignaciones de Medicaid, por el impacto negativo sobre la población de menos recursos y el tratamiento de pacientes adictos a heroína a medicinas recetadas en sus estados. Además, esta medida elimina los subsidios de ACA para pagar el seguro médico, aunque aprueba un crédito contributivo para que compren un seguro.

Los fondos de Medicaid son la gran muralla para que el proyecto se convierta en Ley. El CBO había estimado anteriormente que el anteproyecto engavetado recortaría más de $880 mil millones los fondos de Medicaid en 10 años. Por otro lado, otros senadores consideran que el proyecto dirige las contribuciones que pagan los ciudadanos a las compañías aseguradoras.

En cuanto a Puerto Rico, la situación es mucho más complicada y el impacto de eliminar la ayuda de Medicaid podría ser devastador. Como Puerto Rico no es un estado, “la reforma de salud de Puerto Rico” es financiada, en gran parte, por los fondos del Obamacare, que serían eliminados por este proyecto de ley. La sección 2005 del ‘Act’ destinó a Puerto Rico la cantidad de $5.4 mil millones para “Mi Salud” desde julio de 2011 hasta septiembre 30 de 2019, más $925 millones dados en el 2012, para un total de $6.3 mil millones que se se agotarán a fines de este año.

Recientemente vimos cómo la administración Trump se opuso a asignar los fondos de Medicaid que se agotarán. De $1,200 millones necesarios anualmente, apenas asignaron una partida de $296 millones, dejando un déficit de más de $860 millones para mantener los servicios de salud a las personas de menos recursos en la Isla. Tampoco habrá asignaciones federales para los próximos años fiscales, lo que llevará al sistema de salud de la Isla a una crisis sin precedentes.

De convertirse en ley esta medida, se afectarían cerca de 1.5 millones de puertorriqueños que reciben servicios médicos de Mi Salud, ya que la reforma es financiada, en gran parte, por los fondos de Medicaid. Peor aún, está en peligro el programa de Medicaid que otorga pagos a hospitales que atienden un porcentaje desproporcionado de pacientes de bajos ingresos, las personas mayores, los ciudadanos con incapacidades y posiblemente la reautorización del plan de salud infantil (CHIP).

Queda comprobado que el ELA no tiene los poderes y recursos para superar la crisis que se ha precipitado bajo el fracasado modelo del estatus territorial. Es pues, imperativo, resolver el estatus político para adquirir las prerrogativas que nos brindaría la estadidad para enfrentar muchos de los problemas fiscales y operacionales que menoscaban los servicios de salud a nuestro pueblo.

Desde nuestro punto de vista, lo mejor que le conviene a Puerto Rico en estos momentos es que no se pruebe en el Senado federal este proyecto para eliminar el Obamacare y eliminar los fondos de Medicaid. Mientras tanto, es necesario revisar los planes para otra reforma de salud, teniendo en cuenta que se podrían eliminar los fondos de Medicaid que son la base para los servicios de salud en Puerto Rico.

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