Sin reformas, no hay futuro, lunes 4 de junio, 2018

Sin reformas, no hay futuro
Hernán Padilla
Puerto Rico está en quiebra, la deuda es de sobre $70 billones, las pensiones tienen un déficit actuarial de $50 billones, el desarrollo económico se ha paralizado desde el inicio de la depresión del 2006, los huracanes del 2017 destruyeron la infraestructura y se necesitan billones para reconstruir y levantar la Isla. El Congreso aprobó la Ley PROMESA y creó la Junta de Supervisión Fiscal para sacar a PR de la quiebra fiscal y el barranco económico.

El proceso ha requerido nuevos enfoques administrativos y reformas estructurales del gobierno que han provocado choques con el Congreso, Casa Blanca, la JSF, la Legislatura y el Ejecutivo de PR. No existe gobierno perfecto, ni absoluta unanimidad cuando se toman decisiones complejas. Ejemplo: el debate sobre la derogación de la Ley 80. La Junta considera que la Ley 80 interfiere con el desarrollo económico de la Isla.

Rosselló y Carrión llegaron a la conclusión de que es necesario dialogar, rompieron el tranque y presentaron acuerdos. La Ley 80 parece ser un obstáculo, pero la Junta aprobó el nuevo Plan Fiscal sometido por el Gobernador.

La Ley 80 tiene más de cuatro décadas. La misma garantiza que un empleado de la empresa privada despedido sin justa causa luego del periodo probatorio sea compensado con una mesada o indemnización. La Ley actual justifica el despido de un empleado por conducta impropia o desordenada, patrón de trabajo deficiente o negligente, violar reglas repetidamente; así como cierre temporal o parcial, reorganizaciones y reducciones de empleo por parte del patrono

No existe una Ley similar en 49 Estados, excepto en Montana que tiene una ley parecida. En Puerto Rico tenemos muchas otras leyes estatales y federales que protegen a los empleados sin necesidad de la Ley 80. Entre ellas está la Ley 100 que prohíbe el discrimen por raza, color, sexo, origen social o nacional, y afiliación política. También hay leyes para proteger al empleado contra represalias, proteger a las Madres Obreras licencia por maternidad, Jornada de Trabajo y salario mínimo; y entre las leyes federales están: ADA, Equal Employment Opportunity Act, Equal Pay Act y Fair Labor Standards.
La JSF envió un extenso documento a la Legislatura con información sobre la Ley 80, enfatizando que se requieren cuatro reformas adicionales para rescatar a PR del precipicio económico: reforma educativa desde Kinder hasta cuarto año; la permisología para hacer negocios en la Isla; reforma energética; e infraestructura y la inversión de capital

Luego de una serie de reuniones, Rosselló y la JSF anunciaron que acordaron derogar la Ley 80 que aplica a la empresa privada con efectividad en enero, 2019. Será efectiva solo para cesantías que ocurran después del 1 de enero. Rosselló sostuvo que “con este cambio se asegura que no se afecten quinientos mil trabajadores con la eliminación del bono de navidad y la reducción de días por enfermedad y vacaciones”, ni poner en precario los fondos de desarrollo económico, entre otros.

El acuerdo, hecho público y avalado por la Junta, garantiza los $78 millones ya aprobados para este año, y $50 millones anuales para los municipios, $25 millones para becas para la UPR, aumentos salariales para los maestros y comprar libros y materiales para las escuelas públicas.

Igualmente importante ha sido que el acuerdo permite el Nuevo Modelo Contributivo, reducir el impuesto el IVU de alimentos preparados y eliminar el impuesto Business to Business-B2B; una asignación de $345 millones para desarrollo económico; y pagar del presupuesto general el 100% de las pensiones.

Respaldo la política pública de que los incentivos a las empresas deben ser para generar empleos y con beneficios y rendimientos medibles para PR. Con ese propósito, Rosselló sometió un proyecto para un Código de Incentivos para reestructurar el proceso para conceder y fiscalizar los incentivos. El secretario del DDEC, Manuel Laboy proyecta que con la implementación del Código generará ahorros que ayudarán a financiar el nuevo modelo contributivo que reduce las contribuciones a todos los individuos y las corporaciones”

¡Que vengan los cambios! He llegado a la conclusión que sin reformas no hay futuro.

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